Entrevista a Javier Abad, experto en financiación internacional

El Consenso de la OCDE se interpreta con mucha más flexibilidad en los países de nuestro entorno

Javier Abad ha sido testigo del cambio radical que ha experimentado el sector exterior español en los últimos cuarenta años. Entre los años 1975 y 2015, desarrolló una brillante carrera como especialista en financiación internacional, tanto en el sector de la banca (Banco Popular Industrial, Banco Árabe Español, Banco de Vizcaya y Banesto) como en el área de consultoría. Ya retirado, concede una entrevista al Club de Exportadores e Inversores en la que sostiene que el Consenso de la OCDE “se interpreta con mucha más flexibilidad o quizás con más imaginación” en los países de nuestro entorno que en España.

Usted ha trabajado durante cuarenta años en contacto con las empresas exportadoras de nuestro país. ¿Cómo ha evolucionado el sector exterior español en todo este tiempo?

Comparar la actividad exterior de las empresas españolas actualmente con la de hace cuarenta años es como comparar el teléfono móvil actual más avanzado con el teléfono de baquelita de aquella época. Entonces había algunas empresas, más bien pocas, que tenían un pequeño departamento dedicado a la exportación. En la mayoría de los casos, su actividad, sus recursos y su participación en la cuenta de resultados de la empresa era más bien marginal. Las estrategias eran nacionales, los principales competidores y los suministradores eran nacionales… En definitiva, la cuenta de resultados se hacía en España. Hoy, prácticamente todas las empresas piensan, deciden, actúan y compiten en clave internacional, con criterios globales, y su cuenta de resultados se hace en el mundo entero. Su actividad en España es un segmento de mercado más dentro de su actividad global, y no siempre el más importante y determinante para su futuro.

¿Y cómo ha evolucionado la financiación del negocio internacional?

La oferta de servicios financieros ha evolucionado de acuerdo con los requerimientos que el proceso de internacionalización de la empresa española iba demandando. Por otra parte, como consecuencia del proceso de liberalización de la economía española, las empresas han tenido acceso a todas las instituciones internacionales, lo cual ha abierto un horizonte muy amplio de cara a obtener servicios financieros

En el año 1975 solo existía un sistema regulado de crédito a la exportación a medio y largo plazo, que era fundamentalmente suministrado por una institución pública, el Banco Exterior de España, y sistemas de financiación de la exportación a corto plazo en sus formas más elementales suministrados por la banca privada y pública.

Hoy en día, el marco es totalmente distinto. Las empresas españolas tienen acceso a todo tipo de bancos internacionales, a compañías de seguros privadas, a fondos de inversión… Y en cuanto a productos, se han desarrollado innumerables figuras tales como la financiación de proyectos, cofinanciaciones, factoring internacional, forfaiting… Sería muy largo enumerar todas los productos existentes actualmente, porque además es muy posible que dentro de unas semanas ya haya quedado la lista incompleta. Por supuesto que sigue existiendo, además, el crédito a la exportación con apoyo oficial, pero con la ventaja que ahora lo puede conceder cualquier banco privado.

En su opinión, ¿España cuenta con instrumentos financieros públicos suficientes para competir en igualdad de condiciones con los países de su entorno?

Probablemente siempre se pueden crear nuevos instrumentos y perfeccionar los existentes, pero quizás el mayor problema sea el utilizar los actuales con mayor flexibilidad, como hacen nuestros competidores más directos: Francia, Reino Unido, Holanda, países nórdicos, Canadá…

En alguno de estos países se han producido cambios estructurales muy importantes en las instituciones públicas que gestionan los apoyos a la exportación con el fin, precisamente, de ser mucho más ágiles y adecuarse mejor a las necesidades específicas de cada proyecto o país (financiación en moneda local, créditos de acompañamiento…).

En nuestro país tenemos en estos momentos el problema del elevado déficit público y el volumen de deuda, que ciertamente condiciona muchas posibles actuaciones en este sentido, aunque también es cierto que a medio plazo el buen comportamiento del sector exterior tiene efectos positivos sobre el déficit público.

¿En qué aspectos concretos cree que se podría mejorar?

España tiene firmado el Convenio de la OCDE sobre Medidas de Apoyo Oficial a la Exportación, al igual que los países de nuestro entorno con los que competimos más directamente. Pero yo creo que en estos países se interpreta el convenio con mucha más flexibilidad o quizás con más imaginación. Lo cierto es que a veces se ven paquetes o estructuras financieras realizadas por nuestros competidores que aquí no llegamos a realizar a pesar de estar sujetos todos al mismo convenio.

Hay quien piensa que la escasez de financiación ha sido un lastre en el proceso de internacionalización de las empresas españolas durante la crisis. ¿Está de acuerdo con esta idea?

En lo que se refiere a la financiación con apoyo oficial, si nuestros competidores europeos han tenido más y mejores oportunidades para competir en el mercado internacional, por lo indicado anteriormente, claro que ha supuesto un lastre para aquellas empresas que dependían fundamentalmente de vender equipos y proyectos en el exterior. No obstante, hay que recordar que para competir con exportadores de otros países no basta solo con buenos paquetes financieros; también son necesarios un buen know how, tecnología, experiencia…

En materia de financiación, ¿qué consejo le daría a una empresa que comienza su actividad en los mercados internacionales?

En un mundo tan globalizado como el actual, lo más importante es la información. Creo que es necesario un conocimiento del mercado financiero internacional lo más amplio y profundo posible: conocer todas las alternativas, las instituciones, tanto públicas como privadas, nacionales y multinacionales, compañías de seguros, fondos de inversión y un largo etcétera, y por supuesto en qué productos y/o servicios son más competitivas.

Usted colabora con Manos Unidas en el Área de Empresas. ¿Cuál es su cometido?

Mi colaboración se centra en la Delegación de Madrid, y específicamente en el área de Empresas, en la cual nos ocupamos de buscar sociedades que quieran cooperar en los países en los que Manos Unidas desarrolla su labor

Manos Unidas financia proyectos en países subdesarrollados y cuyo objetivo es resolver problemas acuciantes, yo diría vitales, de tipo educativo, sanitario, social, agrícola y de promoción de la mujer. Ejemplo de este tipo de proyectos son dispensarios médicos, escuelas, pozos de agua potable, instalaciones de regadío y puesta en cultivo de terrenos para autoabastecimiento…

Dos de los aspectos más importantes de Manos Unidas son el riguroso método de selección de estos proyectos (en función de varios parámetros, pero uno fundamental es que sus beneficios se extiendan al mayor número de personas posible) y el meticuloso control de ejecución de los proyectos. Anualmente se estudian en Manos Unidas unos 2500 proyectos, de los cuales se seleccionan y ejecutan unos 600 o 700 por un importe de unos 50 millones de euros.

¿De qué manera puede colaborar una empresa con Manos Unidas?

Hay varias vías de cooperación. La más sencilla es como socio, que implica una aportación mensual, trimestral o de cualquier otra forma. Otra es patrocinando eventos que organiza Manos Unidas para recaudar fondos destinados a su programa anual de financiación de proyectos. Hay empresas que patrocinan campeonatos de golf, conciertos…

La forma más directa de colaboración es financiando o cofinanciando proyectos concretos que cada empresa elige según sus deseos: por área geográfica, por sector de actividad o cualquier otro criterio que pueda ser de su interés. Para las empresas con presencia internacional, este puede ser el modo más apropiado por el efecto imagen que puede tener.

Otra alternativa que últimamente está tomando gran auge es la promoción de voluntariado entre el personal de una empresa concreta. La participación se realiza colaborando a título individual en la financiación de un proyecto concreto que se promociona a través del departamento de recursos humanos de la empresa.

¿El patrocinio de proyectos es una opción que está al alcance sólo de las grandes empresas?

No, todas las vías de colaboración son válidas para las pymes. Manos Unidas realiza proyectos de todos los tamaños. Es un hecho evidente que la responsabilidad social de las empresas —de cualquier tamaño— es demandada por toda la sociedad de forma creciente. En el caso de una pyme, puede ser costoso crear un departamento de Responsabilidad Social Corporativa. Así pues, colaborar con Manos Unidas puede ser una forma de responder a dicha demanda sin incurrir en costes adicionales.