Entrevista a José María Viñals, socio y director de Operaciones Internacionales de Lupicinio

Irán está llamado a jugar un papel trascendental en la economía mundial a partir de la próxima década

José María Viñals, socio y director de Operaciones Internacionales de Lupicinio International Law Firm, está convencido de que las empresas españolas deben tomar posiciones ante las oportunidades de negocio que se han abierto en Cuba y en Irán. En su opinión, el acuerdo nuclear es “irreversible” y el país persa está llamado a tener “un papel fundamental en la economía mundial” a partir de la próxima década. Respecto a Cuba, asegura que el entorno de negocio “ha mejorado mucho” tras la aprobación de la nueva ley de inversión extranjera, que ofrece “una alta seguridad jurídica” y “unos incentivos fiscales muy ventajosos”.

¿Cuál es el rasgo distintivo de Lupicinio International Law Firm?

Nuestro rasgo distintivo es saber acompañar a nuestros clientes en jurisdicciones complejas donde el valor añadido del abogado, el conocimiento del entorno y la seguridad jurídica son claves para garantizar el éxito de las operaciones. Somos conscientes de que es siempre el profesional local quien conoce mejor el entorno, y el cliente final se siente más seguro cuando la firma local conoce la realidad de su negocio e inversión. Nuestra función en este tipo de fórmula es la de, además de identificar a la firma local, coordinar su trabajo y valorar que las actuaciones realizadas se ajustan a las necesidades reales y circunstancias particulares del cliente.

La firma se fundó en 1979. ¿Siempre han estado orientados a la internacionalización de la empresa española?

La orientación internacional de la firma se desarrolló por fases. En la década de los ochenta, los socios fundadores, Lupicinio Rodríguez y León Barriola, comenzaron asesorando a compañías extranjeras en sus inversiones en España. Ya en la década de los noventa y del 2000, la firma formó parte de dos importantes firmas globales, dando comienzo al asesoramiento a clientes españoles en sus inversiones en el exterior.

¿Cómo es la red internacional de Lupicinio?

Lupicinio opera en el exterior a través de dos fórmulas. Una es a través de nuestra presencia en determinadas jurisdicciones donde contamos con abogados locales, como es el caso de Dubái, La Habana, Argel y Teherán. La segunda fórmula es utilizar nuestra presencia en el exterior a través de dichas oficinas para construir una red de alianzas regionales (Desks). Así, desde Madrid y La Habana coordinamos el Latin, el North American y el Chinese Desk; desde Teherán el Caspian Desk; y desde Dubái, a través de la alianza estratégica que mantenemos con la firma local BSA, coordinamos Middle East. Finalmente, desde Argel ofrecemos servicios en todo el norte de África. Nuestras sedes en el exterior sirven de hubs regionales para identificar a las firmas locales, así como coordinar desde la región el trabajo para nuestros clientes.

¿Qué les llevó a abrir oficinas en Dubái, La Habana, Argel y Teherán?

Fundamentalmente fueron dos los motivos: el primero, y más evidente, la demanda de servicios jurídicos por parte de nuestros clientes en dichos territorios. Dubái es uno de los centros de negocios más importantes del mundo, desde donde hemos operado mucho antes de decidirnos a tener nuestra propia oficina. Contamos con una alianza estratégica con BSA, prestigiosa firma local de 50 abogados en la que se integran abogados de Lupicinio, y que a su vez tienen oficinas en Mascate (Omán), Beirut (Líbano), Riad (Arabia Saudí), Erbil (Irak) y Abu Dabi, Ras-Al-Khaimah y Sharjah (Emiratos Árabes Unidos).

La práctica cubana tiene su origen a mediados de los 90. Comenzamos asesorando a una entidad bancaria española en su implantación en la isla, y decidimos crear una práctica cubana propia que hoy ya cuenta con veinte años de experiencia en proyectos de inversión extranjera en todos los sectores.

Respecto a Argel, cubrir el norte de África como extensión a la oficina de Dubái, desde donde ofrecíamos servicios fundamentalmente en el sector de la ingeniería, construcción y transporte, fue un objetivo muy demandado por nuestros clientes.

Gracias a la práctica de sanciones internacionales que empezamos en 2010, hemos desarrollado alianzas estratégicas con importantes grupos y firmas locales tanto en Irán como en Rusia. Esto nos ha llevado a tener una oficina de representación en Teherán, así como excelentes alianzas con firmas en Rusia que dan un importante valor añadido a nuestros clientes.

¿Cuáles son las principales necesidades de sus clientes en cuanto al derecho internacional?

Además de los que podríamos llamar necesidades tradicionales (como son la asistencia en contratación internacional, arbitrajes, resolución de conflictos entre socios locales y extranjeros, incumplimientos contractuales, recursos ante las Administraciones y otras), hemos detectado una importante necesidad en el ámbito internacional, como es la identificación del profesional adecuado para atender las necesidades del cliente extranjero. En muchas jurisdicciones, las firmas de abogados no están familiarizadas con los estándares de trabajo a los que los departamentos legales de las empresas españolas están acostumbrados, y viceversa. Nosotros en Lupicinio nos esforzamos por conocer ambas realidades y minimizar dicho contraste. Para poder llenar ese gap jurídico-cultural se requiere experiencia y contar con profesionales muy flexibles y proactivos que den con la solución adecuada.

Usted tiene una gran experiencia profesional en Cuba. ¿Está mejorando el entorno de negocio para los inversores extranjeros?

Sí, ha mejorado mucho, especialmente desde la entrada en vigor de la nueva Ley de la Inversión Extranjera en 2014, que ofrece una alta seguridad jurídica y una serie de fórmulas de inversión extranjera directa con unos incentivos fiscales muy ventajosos. Igualmente, la Zona Especial de Desarrollo de Mariel contempla múltiples posibilidades de inversión. Los empresarios españoles siempre han sido y son muy bienvenidos en Cuba, y de entre las numerosas oportunidades de inversión que existen en Cuba destacaría el agrícola, forestal y alimentario, el industrial, el comercio mayorista, la construcción, las energías renovables y, por supuesto, la industria turística a través de contratos de administración hotelera y nueva construcción.

También destacaría las modalidades de inversión extranjera con participación de cooperativas cubanas de producción agropecuaria y la producción de envases, embotelladoras y embalajes, reciclaje de materias primas, y en la fabricación de electrodomésticos, equipos químicos, médicos, textiles y productos de higiene, perfumería y cosmética.

¿Y qué puede decirnos de Irán?

Irán está llamado a jugar un papel trascendental en la economía mundial a partir de la próxima década. Ahora es el momento de trabajar para, cuando Irán haya adaptado su sistema bancario al comercio internacional y modernizado su Administración y tecnologías de la información, situarse en pole position en un mercado con ochenta millones de potenciales consumidores que demanda de España ingeniería, infraestructuras, transporte, maquinaria, industria agroalimentaria y turismo. Fundamentalmente en estos sectores, los empresarios españoles están muy bien considerados y gozan de un gran prestigio en Irán.

Respecto al acuerdo nuclear, creo que es irreversible. Tengo la absoluta certeza de que Irán cumplirá sus compromisos y, en consecuencia, no se restaurarán las sanciones. En nuestra experiencia profesional, le puedo asegurar que los empresarios y profesionales iraníes son muy serios y muy cumplidores de todos y cada uno de los acuerdos que firman.

¿Cree que el presidente Trump alterará el proceso de normalización de las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con Cuba y con Irán?

Es posible que la Administración Trump adopte algunos gestos, pero no pasos irreversibles. Además, la comunidad empresarial internacional y la política exterior rusa pueden equilibrar la balanza y el poder de Trump en su calidad de presidente de Estados Unidos. Además, existen fortísimos países como China, India, Rusia, Australia o Canadá que no se van a detener en sus intereses empresariales y económicos, a los que poco afectarán las decisiones que se pudieran adoptar desde Washington.

Respecto a Cuba, la Unión Europea ya ha derogado la llamada Posición Común, lo que supondrá la sustitución de los convenios bilaterales existentes por un único documento que afectará a toda la Unión. También los empresarios estadounidenses tienen mucho interés en participar en la economía cubana en sectores fundamentales como el energético y las telecomunicaciones. Ha quedado muy claro en la comunidad internacional que ni Cuba ni Irán son ya amenaza alguna para la seguridad global.

¿Recuerda de forma especial alguna anécdota relativa a su actividad internacional?

Recuerdo un viaje al norte de Irak con inversores españoles. Estábamos comiendo en un restaurante y de repente, en el exterior, escuchamos disparos de rifles de asalto. Pronto nos enteramos que era un grupo de milicianos celebrando la victoria del F.C. Barcelona sobre el Real Madrid con disparos al aire. Al descubrir que un español estaba presente en el lugar, uno de ellos se me acercó y me preguntó de qué equipo era. No tuve más remedio, observando su kaláshnikov en la mano, que decirle: “Yo soy del equipo que usted quiere que yo sea”.