Entrevista a Jorge A. Grosse, CEO de González Byass

«La clave en esta época de permanente cambio es contar con un equipo humano comprometido que sepa adaptarse a las nuevas situacione y que esté constantemente innovando»

González Byass es una bodega familiar fundada en el año 1835 con sede en Jerez de la Frontera dedicada a la producción de vinos y otras bebidas alcohólicas. Se ha convertido en uno de los mayores grupos bodegueros del mundo: 5 generaciones de una misma familia dedicadas al arte de los vinos y spirits. Marcas tan conocidas como el fino Tío Pepe, joyas enológicas como Noé o Apóstoles, o el brandy solera gran reserva Lepanto, le han consagrado como una de las principales bodegas del mundo. La tradición, la investigación, la sostenibilidad y la búsqueda de la máxima calidad son los pilares en los que González Byass ha centrado un trabajo avalado por casi dos siglos de experiencia.

¿Cuál es el origen de González Byass y qué líneas de negocio desarrollan?

Empezamos en Jerez, en 1835. Nuestro origen comienza con la historia de un emprendedor, Manuel María González, quien, asesorado por su tío, José María Ángel y Vargas, el que sería el famoso Tío Pepe, se embarcó en una aventura que hoy cumple 186 años.

Son casi dos siglos en los que González Byass ha pasado de ser un referente histórico en la elaboración de vinos y brandies de Jerez, a convertirse en una de las grandes bodegas todavía familiares del panorama vitivinícola español.

Tenemos 14 bodegas en las principales regiones vitivinícolas de España (Tío Pepe, Beronia Rioja (cuenta con dos) y Rueda, Viñas del Vero, Blecua, Vilarnau, Pazos de Lusco, Dominio Fournier, Finca Moncloa y Finca Constancia), a las que se suman otras fuera de nuestras fronteras, concretamente en México (Casa Pedro Domecq) y Chile (Viñedos Veramonte y Neyen Apalta Estate).

También nos hemos convertido en una Familia de Spirits, con productos singulares que encierran toda una historia. Contamos con marcas tradicionales, como los brandies Lepanto, Soberano, Presidente, Don Pedro, Azteca de Oro y el Anís Chinchón, a las que se unen otras innovadoras, como las ginebras premium, The London Nº1 y MOM, así como Nomad, el whisky que rompe las reglas.

Con nuestras marcas perseguimos un propósito muy claro, que las personas vivan intensamente su tiempo más preciado: el de disfrutar y compartir.

Nuestro devenir nos ha llevado, también, a dar a conocer el patrimonio del vino y aquel que rodea a las bodegas a través del enoturismo. En este sentido nacen propuestas que ofrecen vivencias únicas y exclusivas, que culminan en el Hotel Bodega Tío Pepe, el primer Sherry Hotel del mundo situado en el interior de la bodega de Jerez.

¿Cuándo y por qué comenzó su proceso de internacionalización?

Nuestro ADN es internacional. Y esta afirmación no es una exageración ya que, si miramos nuestra razón social, González Byass, viene de la unión de dos familias: los González de España y los Byass de Inglaterra, que estuvieron unidas más de 100 años.

Desde los primeros compases de nuestra historia, la exportación ha sido una constante y, hoy, esta filosofía perdura en González Byass con productos que llegan a todo el mundo y con más de 900 empleados situados en todo el planeta.

¿Cuál es el modelo de internacionalización de la compañía? (fabricación y exportación desde España, implantación productiva en otros países…)

Somos, como un colega mío definió una vez al hablar de una empresa similar, “una multinacional de bolsillo”, con centros productivos en España, México y Chile; empresas distribuidoras en estos tres países, más el Reino Unido y Estados Unidos de América, y representantes comerciales en Canadá, China, Alemania y Rusia.

¿A cuántos países exportan? ¿Cuáles son los mercados más importantes en términos de facturación?

González Byass exporta a casi 100 países del mundo. Los mercados más importantes, en términos de facturación, son España, México, Reino Unido, USA, Alemania, Suecia, Chile, Dinamarca, Filipinas, China, Canadá, Bélgica, Países Bajos…

¿Qué porcentaje de la facturación corresponde a la actividad internacional?

El porcentaje de la actividad internacional en el último año ha sido del 73% (en 2019, año completo sin pandemia, fue del 69%).

¿Nos podrían explicar en qué consiste su compromiso con las renovables en España y México?

 Hay que caminar hacia la reducción del consumo energético y lograr una mayor independencia de los combustibles fósiles. No somos ajenos a ese desafío y queremos poner nuestro grano de arena para construir un mundo mejor.

Bajo esta premisa, y siguiendo la filosofía de nuestro plan sostenible “5+5 Cuidando el Planeta”, estamos instalando más de 4.000 paneles fotovoltaicos que producirán anualmente 2,8 gigawatios hora de energía. En esta primera fase del proyecto, los parques solares producirán anualmente la energía equivalente al 33% del consumo eléctrico en 10 bodegas y plantas productivas en España y México.

Pero no solo es la fotovoltaica la renovable presente en nuestras bodegas. La geotermia, el hidrógeno verde, la biomasa, la térmica solar y la aerotermia son otras fuentes de energía limpia, procedentes desde el cielo hasta lo más profundo de la tierra, que permiten promover un desarrollo más sostenible para todos.

Este último año gracias a una innovación generada por uno de nuestros colaboradores, hemos incluido, en pequeña escala, la energía hidráulica.

¿Ha afectado a su negocio la actual situación del aumento de precios de materias primas, energía y fletes?

Sí, nos ha afectado. Trabajamos con proveedores de primer nivel que tratan de minimizar los impactos, pero el incremento de precios y la falta de suministro de muchas de las materias primas que utilizamos en el packaging (madera, cartón, vidrio etc), es tan importante, que resulta muy difícil que no nos afecte. Esto, unido al incremento de los costes energéticos y de los fletes, está creando una situación inflacionista.

¿Cómo valora el apoyo que las instituciones públicas prestan a las empresas españolas con actividad internacional?

El apoyo de las instituciones es muy importante para acompañar a las empresas privadas en los esfuerzos de internacionalización. ¿Cómo se puede materializar ese apoyo? De distintas formas, desde ayudas a la promoción de los productos en los distintos mercados, tema que se está haciendo bien aunque los controles que se le exigen a las empresas son costosos, hasta que estas instituciones ayuden a las empresas que se establezcan en el exterior, pues la experiencia me indica que dichos proyectos necesitan un tiempo importante para madurar, que necesitan mucha inversión.

Otra forma de ayudar a las empresas es con desgravaciones fiscales extras al que internacionalizara la empresa, con un límite temporal. El ingreso que el Estado deja de percibir hoy se convertirá en un ingreso en el futuro.

¿Cuál es el secreto para triunfar en la internacionalización de una empresa vinícola?

No es un secreto, sino un conjunto de muchos elementos que tienen que trabajar al unísono, y esto es aplicable a cualquier tipo de empresa que pretenda internacionalizarse.

La clave en esta época de permanente cambio es contar con un equipo humano comprometido que sepa adaptarse a las nuevas situaciones, que esté constantemente innovando y esté dispuesto a dar “la milla extra”; tener al consumidor siempre presente ofreciéndoles productos de calidad, que tengan una historia que contar; un portfolio amplio que cubra las tendencias de consumo de cada país; distribuidores especializados en cada mercado que pueden ser tanto propios como de terceros; inversiones en I+D; tener claros Objetivos de Desarrollo Sostenible y una apuesta por una estrategia a largo plazo basada en el desarrollo como empresa global. Y un último ingrediente: mucha paciencia porque los resultados positivos tardan en llegar, sobre todo en las inversiones fuera del país.

Marzo de 2022