Entrevista a Núria Vilanova, presidenta y fundadora de Atrevia

Nuestra experiencia en internacionalización indica que el éxito empieza por el posicionamiento

Atrevia es la mejor agencia de comunicación de nuestro país, según los SABRE Awards 2018. Pero la empresa que preside Núria Vilanova no opera sólo en España, sino que tiene oficinas propias en otros quince países de Europa e Iberoamérica. Un despliegue geográfico que le permite acompañar y ayudar a sus clientes en su expansión internacional. Núria Vilanova considera que el éxito en la internacionalización empieza por el posicionamiento de marca —“no puedes ser una empresa más; tienes que ser relevante”—, a lo que hay que sumar una estrategia adecuada de comunicación interna y de asuntos públicos.

¿Cuál es el origen de Atrevia?

Atrevia nace como una start up. Fundé la empresa cuando acabé la carrera, a los 23 años, aprovechando que trabajaba desde los 18 y que había conseguido clientes que me contrataban para hacerles una revista económica, llevarles la comunicación con la prensa u organizarles congresos y eventos. Mi madre se apuntó a la aventura y, desde entonces, ha sido mi socia y ha cuidado de que las finanzas y los temas legales fueran siempre un ejemplo de buen hacer. Nuestro compromiso es mantener el espíritu de start up, con obsesión por la innovación, por involucrar a todo el equipo, por disfrutar del proyecto e intentar dejar huella haciendo un mundo mejor.

¿Cómo comenzó su proceso de internacionalización?

Muy pronto. La primera oficina que abrimos fue en Lisboa y, muy poco después, Oporto. Pero el verdadero proceso de internacionalización se ha desarrollado en los últimos ocho años. Reunimos a todo el equipo para preguntarles cuál era su sueño ante la crisis económica que sufría España. Y apostaron por ser globales. En ocho años abrimos oficinas en doce países…

¿En cuántos países están presentes en total?

Estamos en dieciséis. En Europa estamos presentes en España, Portugal y Bruselas. Esta última oficina se abrió para dar apoyo a los proyectos de public affairs de la compañía. En América estamos ya en trece países.

Dentro de la región iberoamericana, ¿hay algún mercado que esté funcionando especialmente bien?

Además de España, donde el crecimiento es de un 15%, en general todos los mercados están creciendo. Destacaría México, un mercado donde el dinamismo y tamaño del país marcan la pauta; Perú, donde la estabilidad de los últimos años ha generado una inercia muy positiva. Y Ecuador, no porque sea el de mayor crecimiento, sino por el enorme cambio de tendencia que ha tenido bajo el Gobierno de Lenín Moreno.

¿Qué porcentaje de la facturación de Atrevia se debe a su negocio internacional?

En torno a un 25% de su actual facturación.

El año pasado, Atrevia se reorganizó en tres divisiones: Agencia, Consultoría y Tecnología. ¿En qué consiste cada una?

Agencia es el fruto de la evolución del PR [public relations], cuando creamos las áreas de digital y de creatividad. Nos dimos cuenta de que, derribando barreras, la comunicación tanto corporativa como de producto o financiera conseguía un nivel de impacto mucho mayor.

Consultoría tiene dos grandes áreas. Por un lado, Personas, que incluye proyectos de gestión del cambio, cultura y comunicación interna. Se trata de una división fundamental para las compañías que quieran afrontar el cambio tecnológico y la transformación de las organizaciones, porque el cambio cultural y la implicación de los equipos van a ser clave. Por otro lado, el área de Influencia, a través de asuntos públicos, con el seguimiento de proyectos regulatorios y de la confirmación de opiniones o tendencias, y que engloba la RSC, que junto con reputación y posicionamiento son los pilares fundamentales de la empresa en el diálogo social.

Y finalmente Tecnología, dirigida al desarrollo de plataformas de software y aplicaciones, a la búsqueda de soluciones con big data e inteligencia artificial. Precisamente, Atrevia acaba de lanzar Empática, una app que está teniendo una gran acogida para procesos on boarding, como alternativa o complemento a la intranet y para las acciones encaminadas a convertir a los empleados en embajadores de la marca en las redes sociales.

¿Qué puede hacer Atrevia por una empresa española con negocios en el exterior?

Nuestra experiencia en el proceso de internacionalización indica que el éxito empieza por el posicionamiento. No puedes ser una empresa más; tienes que ser relevante. Se necesita que los atributos de la marca, que durante años se han ido construyendo en el país de origen, impacten en el mercado. Debemos, además, evitar riesgos de contaminación. En muchos países en los que trabajamos y acompañamos a clientes, las empresas cuentan con menos recursos y una crisis puede cerrar las puertas a su proceso de expansión y contaminar a otros mercados. Otro reto en el que Atrevia apoya es el de la adaptación de mensajes, integrando por supuesto el mundo digital. La comunicación interna es también importantísima, para compartir valores con los nuevos equipos, que pueden trabajar para una gran empresa, pero no tener esa experiencia local. Y finalmente, respaldamos a las compañías en el ámbito de asuntos públicos, donde tan importante es conocer las particularidades de cada país.

En nuestro modelo de expansión hemos trabajado y trabajamos para contar en cada mercado con especialistas en PR, digital, comunicación interna y asuntos públicos.

¿Cómo se imagina Atrevia dentro de diez años?

Escribiendo el futuro de la comunicación. Entendemos que todo será diferente, y de hecho, creemos que lo será en mucho menos de 10 años. Nuestro objetivo es adelantarnos, anticiparnos. De ahí nuestra obsesión por la innovación constante en la creación de nuevas prácticas de comunicación y la inversión en tecnología.

¿Cómo valora el apoyo que reciben las empresas españolas de las instituciones públicas en su proceso de internacionalización?

Creo que estamos asistiendo a un cambio muy positivo. En las embajadas, la agenda empresarial es cada vez más importante. Pero todavía queda un camino importante por hacer, tanto en lo que se refiere a un mayor apoyo de las administraciones a las compañías, como en el del respaldo de las empresas entre ellas. Por eso es tan importante la labor del Club de Exportadores. Por eso también me involucré muchísimo en la creación del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI), una asociación de presidentes de empresas con intereses en Iberoamérica, que se basa en la creación de relaciones personales y en compartir valores para favorecer el desarrollo del espacio empresarial iberoamericano.

¿Recuerda de forma especial alguna anécdota relativa a su actividad internacional?

Hace muchos años, cuando llegué a Monterrey (México) por primera vez, tenía una cita cerrada con el presidente de una compañía, amigo de un amigo. Se ofreció a enviarme un chófer al aeropuerto y, al recibir el mensaje de su secretaria, leí: “Le recogerá un blindado”. Menudo susto. Creí que si me enviaban un blindado era porque era necesario… Afortunadamente he descubierto que Monterrey es una ciudad donde puedes moverte perfectamente, disfrutar de sus magníficos restaurantes y de la vibrante economía sin necesidad de viajar en un blindado.

Junio de 2019