«Nuevo tiempo para el comercio con Japón»

Por Antonio Bonet (presidente del Club) y Aránzazu Beristain (directora de la Representación de la Comisión Europea en España)
El Economista
23 de enero de 2018

El reciente acuerdo comercial alcanzado entre la Unión Europea y Japón, como no podía ser de otro modo, abre interesantes expectativas para las empresas de los dos mercados, puesto que levanta muchas restricciones que a día de hoy pesaban sobre los respectivos agentes económicos para maximizar las oportunidades de sus mercados. Asimismo, en lo que respecta a España, es previsible que esta nueva etapa que se abre con este acuerdo contribuya a mejorar la balanza comercial española con ese país y a poner fin a años marcados por el desequilibrio.

Para determinar las oportunidades que se abren para nuestras empresas, bastaría con echar un rápido vistazo a los datos estadísticos que caracterizan esta relación. En 2016, España importó de Japón productos valorados en 3.600 millones de euros, aproximadamente, mientras que nuestras exportaciones supusieron tan sólo 2.400 millones de euros. Asistimos, pues, a un déficit en la balanza comercial que no se correspondería con el potencial exportador de las empresas españolas a nivel global.

Japón, hay que recordarlo, cuenta con 127 millones de habitantes y es actualmente la quinta economía mundial en importación de mercancías, además del tercer mercado de consumidores del mundo. Sin embargo, solo representa el decimosexto destino de exportación para España. Y ello es debido a la política de altos aranceles que aplica a las empresas europeas, la complejidad reglamentaria que subyace en su economía y la práctica imposibilidad de participar en licitaciones públicas, amén de unas notables diferencias culturales que a la postre terminan pesando en el campo del comercio exterior.

Afortunadamente, el nuevo acuerdo comercial cambiará sustancialmente las perspectivas para nuestras empresas, en la medida en que desaparecerán la gran mayoría de los aranceles que encarecían entre un 10 y un 30% la entrada de mercancías al mercado nipón. De hecho, se prevé la supresión de la práctica totalidad de los 1.000 millones de euros en aranceles que cada año venían pagando las empresas europeas, lo que abrirá la puerta a nuestros productos a un mercado con alto poder adquisitivo, que valora la calidad, la innovación y el diseño, atributos todos ellos de la industria comunitaria.

Al igual que ocurre con los otros acuerdos de comercio de nueva generación que está negociando la Unión Europea con otros países, el firmado con Japón contempla otros muchos aspectos de facilitación de los intercambios económicos bilaterales como los que se refieren a los asuntos de armonización y homologación de normativas técnicas y otras barreras no arancelarias. Asimismo, prevé una apertura significativa de las licitaciones públicas que se convoquen en el país para las empresas europeas.

Muy significativo, por el peso del sector agroalimentario en España, es la apertura que contempla el acuerdo para las exportaciones de este sector. En concreto, está previsto que se lleve a cabo el reconocimiento y la protección de más de 200 denominaciones de origen europeas por parte de Japón, lo que sin duda pondrá este mercado en el punto de mira de muchas empresas españolas que han apostado por la calidad y que gozan ya de una aceptación contrastada en mercados muy exigentes.

Estamos, por tanto, ante un acuerdo que promueve las relaciones comerciales con uno de los mayores mercados del mundo, caracterizado además por presentar uno de los más altos estándares de exigencia, donde la reputación de marca, la calidad y la seguridad se erigen como elementos clave para un consumidor que, sin renunciar a sus valores y tradiciones, mantiene una disposición abierta a los productos occidentales. Todo ello, qué duda cabe, constituye un atractivo reto para las empresas españolas, que compiten con éxito en muchos mercados del mundo y contemplan, con respecto a este destino comercial, un amplio margen de mejora.

El Club de Exportadores e Inversores comparte la esperanza de la Comisión Europea de que el tratado con Japón sea ratificado rápidamente por el Parlamento Europeo y los Estados miembros para que entre en vigor a la mayor brevedad. Ojalá que ejemplos como el que representa este amplio acuerdo de libre comercio con Japón, o el también suscrito recientemente con Canadá, sean el preámbulo de otros muchos que negocie la Comisión Europea, como por ejemplo con Mercosur, o la actualización de los vigentes tratados con México y con Chile. Estamos convencidos que estos acuerdos servirán para aumentar la proyección internacional y mejorar la competitividad de nuestras empresas para que siguen creciendo y creando empleo de calidad.