Tres efectos positivos (no intencionados) de las políticas de Trump 2.0

Por Enrique Fanjul, Iberglobal/Comité de Reflexión sobre Internacionalización del Club de Exportadores

26 de marzo 2025 /

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La incertidumbre y las disrupciones de la presidencia Trump constituyen el mayor condicionante internacional actual. Trump es impredecible y puede cambiar rápidamente sus planteamientos. Además, ha mostrado poco respeto por las normas internacionales, los acuerdos, el Estado de derecho.

El nuevo “paradigma Trump 2.0” está suponiendo el abandono de pilares básicos del orden occidental vigente desde la Segunda Guerra Mundial:

  • El abandono del multilateralismo como un principio básico del orden internacional, tanto en el ámbito económico como en el político.
  • La ruptura de la alianza de las democracias occidentales establecida desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Trump ha iniciado incluso un insólito acercamiento a Rusia, aunque aún es temprano para evaluar plenamente su alcance.
  • El proteccionismo y el rechazo a la política de liberalización comercial y de inversiones, otro de los pilares fundamentales del orden económico internacional desde hace décadas.
  • La transformación del sistema internacional basado en reglas y acuerdos. Trump ha mostrado una disposición a saltarse sin problemas las normas y los acuerdos internacionales.

Los efectos de su presidencia difícilmente serán favorables para las relaciones económicas internacionales.

Pero, a pesar de todo, la política de Trump puede tener algunos efectos positivos, que probablemente el presidente no buscó, y algunos de los cuales pueden resultar negativos para sus intereses. Destacaría los tres siguientes:

  1. Es probable que Trump pase a la historia como la persona que contribuyó a darle un impulso decisivo a la unidad europea. La Unión Europea (UE) estaba atravesando momentos difíciles: bajo crecimiento económico, problemas de competitividad, diferencias en cuanto a la estrategia a seguir en la guerra de Ucrania, etcétera.

Pero la actitud del presidente americano (criticando a la UE, diciendo por ejemplo que había sido creada para “fastidiar” a Estados Unidos) ha reavivado el sentimiento europeo (quizás con la única excepción de Hungría), ha reactivado el eje franco-alemán, ha generado desconfianza hacia Estados Unidos y ha despertado en resumidas cuentas el espíritu de que los países europeos deben afrontar con mayor independencia su presencia en el orden internacional.

  1. Igualmente, Trump es el gran responsable del cambio histórico que se ha producido en Alemania, en relación con su proyección internacional, en especial en temas de defensa. Durante décadas Alemania, marcada por los recuerdos traumáticos de su historia, ha mantenido una política prudente en relación con sus intervenciones internacionales de tipo militar.

Todo indica que se ha producido un cambio. Alemania ha anunciado un aumento muy sustancial de sus gastos en defensa, y los analistas prevén una política más activa en sus compromisos internacionales.

  1. ¿Un posible acercamiento de la Unión Europea hacia China? Aquí tenemos una gran incógnita. Se ha empezado a especular que el nuevo orden internacional “trumpiano”, y la ruptura de la alianza occidental, podría crear condiciones para un acercamiento entre la UE y China.

Es algo que probablemente el presidente Trump no anticipaba y no va a contemplar con muy buenos ojos. Para Estados Unidos, el gran tema de su política internacional es la rivalidad con China.

Está previsto en abril un nuevo viaje a China del presidente del Gobierno español, que parece haber asumido la búsqueda de mejores relaciones de la UE con China como uno de los objetivos de su proyección exterior. En declaraciones en Bruselas el pasado 20 de marzo, Pedro Sánchez señaló que “vamos a trabajar activamente por entendernos con el sur global y particularmente con una gran potencia como China”. Añadió: “Creo que tenemos muchas cosas que trabajar comúnmente y desde luego no solamente desde el plano bilateral sino también desde el plano del entendimiento, que se tenga que realizar entre la Unión Europea y China pues España va a contribuir constructivamente a ello”.

Existen sin embargo dudas de que hasta qué punto esta política del presidente del Gobierno español de acercamiento a China ha sido consensuada y tiene el respaldo del resto de socios europeos.

En suma, las consecuencias negativas de la política de Trump son claras, con amplios márgenes de incertidumbre, y empeoramiento, hacia el futuro. Pero en las reacciones que está provocando en la UE hay algunos elementos que pueden ser considerados como positivos.