¿Cómo y en qué sectores podemos relanzar la presencia económica de España en América Latina?

Tribuna de Antonio Bonet Madurga, presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles; y Juan Francisco Mejía Betancourt, CEO de WOKI Consulting.
Expansión
1 de abril de 2024

El triunfo de Javier Milei en las últimas elecciones presidenciales argentinas puede contribuir al posible cambio en otros gobiernos latinoamericanos hacia posiciones más proclives a la libertad de empresa y a la inversión exterior. Por ello deberíamos replantearnos la presencia económica y comercial española en Latinoamérica, que lleva varios años estancada, concretamente desde 2015.

Las exportaciones españolas de bienes a la región fueron en el año 2022 de 18.500 millones de euros, lo que representa un 4,7% del total exportado, mientras que en el 2015 suponían un 6% del total. En el periodo 2015-2022 la exportación total española creció un 27%, mientras que las ventas en Latinoamérica cayeron un 2%. Llama la atención lo reducido de nuestra exportación a esa región, dado que España es un gran inversor en LATAM, área que supone el 30% del total de inversiones españolas en el exterior.

De los tres países europeos que lideran la inversión en América Latina, España es el mayor en una amplia gama de sectores, incluidos la energía, las telecomunicaciones, la construcción y el turismo. Alemania es el segundo mayor inversor de la UE y Francia es el tercero.

Ahora bien, España, y Europa en general, han perdido posiciones en el comercio con LATAM frente a otras regiones exportadoras, y singularmente frente a China. Europa ha cedido al gigante asiático el segundo puesto del ranking de socios comerciales de LATAM. Y lo ha hecho en países tan importantes como Brasil, Argentina, Perú y Chile, mientras que se mantiene como segundo socio comercial en los restantes.

¿Cuáles son los motivos de esta pérdida de fuelle de la presencia española en los países de América Latina? En buena parte se debe a la negativa percepción de la situación política y económica por parte de empresas españolas con importantes inversiones en la región, lo que ha conducido a que estén reduciendo su presencia en muchos países. Las razones que alegan para este retraimiento son diversas y varían en función de los países y los sectores. En unos casos, por la grave situación económica por la que atraviesan algunos países (Venezuela, Argentina); en otros, por las políticas nacionalistas que están siguiendo sus gobiernos (México, Colombia, Bolivia); o por la inestabilidad política y la inseguridad jurídica (Perú, Ecuador).

Paradójicamente, a pesar de los factores negativos mencionados la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe alcanzó en 2022 un récord histórico, con 225.000 millones de dólares, un 55% más que el año anterior. Brasil, México, Colombia y Chile fueron las economías más beneficiadas, a la vez que Argentina, pese a la profunda crisis económica que está sufriendo desde hace varios años.

Esta apuesta internacional por la región se podría explicar por diversas razones: la primera es que empresas globales están relocalizando sus centros de producción en países cercanos al consumidor, como es el caso de la industria automotriz en México; y en sectores como el farmacéutico, el alimentario y el tecnológico. Una segunda razón es por temas geopolíticos, entre las que destaca la invasión de Ucrania y las rivalidades geopolíticas con China. Muchos inversores se están orientando hacia zonas más afines política y culturalmente, como es LATAM. Obviamente el tamaño del mercado también lo tienen en cuenta los inversores extranjeros. La región tiene una población de 650 millones de consumidores.

Específicamente para el caso español hay cuatro sectores con gran potencial en Latinoamérica donde nuestras empresas han jugado y pueden seguir jugando un papel relevante. En energías renovables América Latina tiene un gran potencial para su producción, como la solar, la eólica y la hidroeléctrica. De hecho, las energías renovables representan el 33 % del suministro total de energía de la región, frente a tan solo el 13 % a nivel mundial.

Las recientes escaseces y subidas de precios de alimentos, consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania, ha servido para poner el foco en América Latina. Esta región es una de las mayores productoras agrícolas del mundo. Representa el 14% de la producción alimentaria global, siendo esta región la mayor exportadora neta de alimentos y bienes agrícolas del mundo, con el 15% de las exportaciones globales.

Muy especialmente el sector infraestructuras ofrece muchas oportunidades. LATAM tiene un importante déficit en infraestructuras de transporte, sanitarias y educativas, sectores en los que las empresas españolas gozan de gran prestigio a nivel mundial. El principal problema para acometer este tipo de proyectos suele ser la financiación, pero se están poniendo en marcha importantes iniciativas para financiar proyectos en estas áreas, como por ejemplo el Global Gateway de la Unión Europea, que dispondrá de 45.000 millones de euros, tal y como se anunció el pasado mes de Julio.

Otro sector, en el que América Latina puede jugar un papel relevante es el de materias primas necesarias para la transición energética como litio, cobre, cobalto, níquel, manganeso y el grafito. El uso de estos minerales es esencial para la fabricación de baterías, paneles solares y otras tecnologías limpias. En todos ellos la región tiene reservas significativas.

Es por eso que España puede y debe retomar el incremento de su presencia en América Latina, especialmente en esos cuatro sectores, en los que empresas españolas son punteras.

Por último, no debemos olvidar la inversión en el exterior de empresas latinoamericanas. Se está produciendo un muy importante crecimiento de la presencia inversora en el exterior de las llamadas “multilatinas”: empresas multinacionales de LATAM. España está muy bien situada para ser destino de una parte importante de esas inversiones. En el Club de Exportadores, por ejemplo, hay algunos socios que son filiales de empresas latinoamericanas que han elegido España como centro de operaciones para proyectos en África y Europa.

Pero para que puedan aprovecharse estas oportunidades hay que insistir en la necesidad de que estos países den respuesta a tres grandes desafíos, para mejorar su calidad democrática e institucional. En necesario que fortalezcan las capacidades institucionales para gobernar en sociedades complejas, donde se requieren acciones que aborden integralmente los actuales retos sociales, económicos, tecnológicos y medioambientales. En segundo lugar, el impulso de la participación ciudadana en la gestión y la agenda pública, que permitan encauzar adecuadamente sus demandas. Y por último, que el entorno regulatorio y político sea favorable para el sector privado y la inversión extranjera.

Por parte de España el desafío es grande, la región latinoamericana sigue siendo un destino importante para las empresas españolas y viceversa como hemos comentado, especialmente tras los acontecimientos globales desde el 2020. Fortalecer la coordinación institucional de la potente red de entidades españolas que se ocupan de Latinoamérica hoy poco integrada, trabajar mucho más la estrategia hacia la región, impulsar decididamente el acuerdo comercial con Mercosur y actualizar el de México y prepararse para aprovechar la cantidad de fondos europeos que se van a destinar a promover la inversión en la región.