«Turquía emergente y dinámica»

Balbino Prieto (presidente del Club)
Revista Ejecutivos
Mayo de 2016

Turquía es una potencia emergente que destaca por su gran dinamismo económico. Desde comienzos de siglo, el país ha experimentado un progreso extraordinario que le ha permitido triplicar su PIB. Se trata de un mercado de tamaño grande que tiene una población joven, bien formada y con una creciente capacidad adquisitiva. Su sistema productivo es semejante al de una economía desarrollada, con un sector servicios que representa casi dos tercios del PIB y un sector primario decreciente, aunque todavía significativo en términos de empleo. El mercado turco cuenta, además, con un sector privado vigoroso, un sistema financiero saneado y un clima de negocios razonable. El año pasado, a pesar de la desaceleración económica mundial, la incertidumbre política y las tensiones regionales, el PIB logró crecer un 4%, un punto más que en 2014.

Turquía ocupa una ubicación geográfica privilegiada, puente entre Europa y Asia, con fácil acceso al norte de África. En la actualidad, Oriente Próximo está viviendo una etapa de gran inestabilidad a causa de la guerra en Siria, la amenaza del Estado Islámico y las desavenencias entre Irán y Arabia Saudí. Por fortuna, Ankara cuenta con un Gobierno sólido desde las elecciones del pasado noviembre, si bien la retirada del primer ministro Davutoglu ha reabierto el debate sobre la reforma de la Constitución hacia un modelo presidencialista. Entre los principales retos del Ejecutivo turco, se encuentra la gestión de los refugiados procedentes de Siria y el combate contra el terrorismo yihadista, que supone un riesgo para la potente industria turística local.

En cuanto al comercio exterior, Turquía presenta una tasa de apertura que ronda el 50% del PIB. La balanza comercial arroja un déficit crónico debido a la gran dependencia energética del exterior. Los principales proveedores de Ankara son China, Alemania y Rusia, mientras que sus principales clientes son Alemania, el Reino Unido e Iraq. El intercambio comercial con España no ha dejado de crecer en los últimos años. En 2015 superó los 9800 millones de euros, con una tasa de cobertura del 107% para nuestro país. Turquía representa hoy por hoy el tercer mercado más importante para las exportaciones españolas fuera de la Unión Europea.

En la región de Oriente Próximo, Turquía es el segundo destino favorito de los inversores extranjeros, con un stock de unos 170.000 millones de dólares. Los principales inversores son la Unión Europea, Estados Unidos y los países del Golfo.Más de 600 compañías de origen español operan en suelo turco, con un capital acumulado que supera los 4200 millones de euros (dato de 2013). Las empresas españolas sobresalen en el sector financiero, los seguros, la energía y los suministros para la automoción.

Dos de los sectores que presentan mejores oportunidades de negocio son las infraestructuras y la energía. Para el año 2023, Turquía pretende construir 7500 kilómetros de autopistas y aumentar la red de líneas ferroviarias de alta velocidad hasta los 13.000 kilómetros. Asimismo, aspira a producir el 30% de la energía a través de fuentes limpias. Éste es sólo un ejemplo del enorme potencial de negocio que ofrece el mercado turco y que las empresas españolas no pueden dejar escapar.

Con motivo de la crisis de los refugiados sirios, Bruselas ha reanudado las negociaciones con Ankara para su adhesión a la UE. Frontera entre Oriente y Occidente, Turquía es un país de población musulmana, pero que pertenece a la OTAN y que siempre ha mostrado interés en incorporarse al proyecto europeo. Desde el Club de Exportadores e Inversores deseamos que las negociaciones fructifiquen, porque estamos convencidos de que una Turquía comunitaria será beneficiosa para todos los países miembros.