La problemática del vehículo eléctrico chino. Competencia en Europa frente a la industria local
Por Ramón Gascón Coordinador del Grupo Asia-Pacífico en el Club de Exportadores
27 de febrero 2025 /
Descarga el artículo en PDF
China se ha convertido en un líder mundial en vehículos eléctricos y plantea importantes retos al desarrollo del sector en la Unión Europea, y en España en particular. Las políticas que se decida aplicar en Europa afectarán al desarrollo del VE en Europa en general y en España en particular.
Antes de 2023 la UE no había prestado demasiada atención a la creciente presencia de vehículos eléctricos (VE) chinos en Europa. Sin embargo, con una China que cerrará ventas de más del 25% de todos los vehículos eléctricos en Europa en 2024, confirmando su condición de primer fabricante y exportador mundial de vehículos eléctricos, cada vez es más difícil ignorar su presencia.
Con una exportación anual de 6,3 millones de automóviles y un superávit comercial de 101.900 millones de euros para la UE, el sector del automóvil es vital para el bloque. 13,8 millones de europeos trabajan en él directa o indirectamente, lo que representa el 6,1% de todos los empleos de la UE.
China está muy por delante de Europa en cuanto a adopción de vehículos eléctricos, a pesar de que tanto la UE como el Reino Unido han prometido prohibir la venta de vehículos con motor de combustión interna para 2035.
China ostenta el título de mayor mercado mundial de vehículos eléctricos desde 2015. En 2022, registró 5,9 millones de VE, frente a los 2,59 millones de la UE. La cuota de mercado de los vehículos eléctricos chinos en la UE aumentó del 0,5% en 2019 al 3,9% en 2021 y al 8,2% en 2023.
En su discurso sobre el estado de la Unión del 13 de septiembre de 2023, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que los automóviles chinos baratos «inundaban» los mercados internacionales, ya que las marcas chinas representaban una parte cada vez mayor del mercado. Declaró que si se descubrían prácticas desleales, se impondrían impuestos y se abriría una investigación para evaluar las subvenciones chinas a los vehículos eléctricos.
La nueva normativa de la UE, según He Yadong, portavoz del Ministerio de Comercio chino, es proteccionista y perjudicará y distorsionará el sector automovilístico mundial, además de tener un efecto perjudicial en los lazos entre China y la UE. Los internautas chinos consideran la medida injusta y proteccionista, al igual que su Gobierno.
Las medidas propuestas por la UE encarecerían aún más los VE y los harían menos accesibles para los consumidores europeos. Todavía hay un numeroso grupo de consumidores particulares que esperan vehículos eléctricos más asequibles. Las nuevas medidas no servirán para impulsar el lento crecimiento de la adopción de VE ni para equipararlos a los vehículos con motor de combustión interna.
Si el coste de los VE sigue siendo elevado o aumenta, se corre el riesgo de frenar aún más la adopción de estos coches.
El éxito de las exportaciones chinas se basa en la temprana adopción de los VE por parte del país, su cadena global de suministro totalmente controlada (sobre todo en lo que respecta a la extracción de materias primas y la fabricación de baterías) y las políticas de apoyo gubernamental en las distintas fases de producción.
Todo ello ha permitido a China aprovechar las economías de escala, los avances tecnológicos y las ventajas de costes. Si China era consciente que competir con la industria automovilística global le era muy complicado, la inversión en el desarrollo de una tecnología puntera en EV le permitía y permite liderar este segmento.
El auge de los vehículos eléctricos chinos en España no ha estado exento de dificultades, sobre todo por las tensiones comerciales entre la UE y China. La UE ha empezado a imponer a las importaciones chinas de VE aranceles provisionales de entre el 17,4 % y el 37,6 % en un intento de proteger a los fabricantes europeos de lo que consideran competencia desleal debido a las subvenciones estatales en China. Esto afecta no sólo a las principales marcas chinas como BYD o Geely, sino también a fabricantes occidentales como Tesla , el grupo WG y BMW, que fabrican algunos de sus modelos en China.
A pesar de los retos normativos, los vehículos chinos han tenido una acogida positiva en España, especialmente entre aquellos consumidores interesados en una alternativa asequible y tecnológicamente avanzada. El precio sigue siendo uno de los principales factores de decisión en un contexto en el que los coches europeos, especialmente los eléctricos, siguen considerándose más caros.
De cara al futuro, las marcas chinas siguen infiltrándose en el mercado español, que hoy alberga más de 15 marcas. La incertidumbre sobre la aplicación de aranceles puede ralentizar el crecimiento, pero una cosa está clara: las marcas chinas desean hacerse oír en suelo europeo con precios competitivos, una cartera diversificada y una creciente inversión en infraestructuras locales.
Las políticas que se decida aplicar en Europa afectarán al desarrollo del VE en Europa en general y en España en particular. Por el momento la posición española no es tan beligerante como la de otros países de nuestro entorno.
Hemos incorporado un gráfico en el que se refleja que una subida del entorno del 25% en aranceles a los EV chinos ayudaría a fortalecer nuestras marcas. Eso sí, hay que tener en cuenta que este problema no es fácil de solucionar ya que los fabricantes europeos en China (el grupo WG ha anunciado que su nuevo CUPRA 100% eléctrico será fabricado íntegramente en China) podrían ser objeto de estos aranceles.

Guardar un equilibrio entre una política proteccionista por parte de la UE en defensa de la industria nacional y los intereses de la misma en China, no va a ser una tarea fácil. En los próximos meses veremos cómo proyectos europeos como el Global Gateway, que apunta una inversión de 300.000 millones de euros para ayudar a la “reindustrialización” de Europa, ameritan a estas políticas.
En este sentido es más que probable que la UE adopte ciertas medidas proteccionistas para salvaguardar la industria propia en la Unión ante una transformación del sector y una pujanza de China que de alguna manera se entiende como “competencia desleal”.
