Entrevista a Fernando Salazar, presidente ejecutivo de Cesce

«Anticiparse y protegerse son los mejores consejos para las empresas en esta nueva etapa»

Comienza un curso marcado por las consecuencias de la pandemia de COVID-19. El FMI prevé que el PIB mundial descenderá un 5% este año y la OMC calcula que el comercio internacional se reducirá entre un 13% y un 32%. Si además se produjera una segunda oleada de COVID-19 y aumentaran las restricciones a la actividad económica, el presidente ejecutivo de Cesce, Fernando Salazar, cree que se podrían disparar los riesgos del mercado. Por ello, desde la compañía recomiendan asegurar las ventas, diversificar la cadena de suministro y contar con información actualizada sobre la salud financiera de socios y clientes.

¿Cómo afrontan el nuevo curso en Cesce?

Lo afrontamos, sin duda, con la sensación más extendida en estos momentos en todo el mundo: incertidumbre. Estamos ante un escenario desconocido, muy cambiante, y ojalá no se repita la gran sacudida que se produjo durante el confinamiento del mes de marzo. Todo va a tener que recomponerse desde unas bases muy distintas a las que había antes de la crisis. Para empezar, en Cesce vamos a reanudar la nueva normalidad con buena parte de la plantilla en modo teletrabajo, una realidad a la que se acogió el 100% del equipo por necesidades derivadas del confinamiento pero que, sin duda, ha llegado para quedarse en las empresas de todo el mundo. En cuanto a nuestra labor como aseguradora especializada en la gestión del riesgo de crédito comercial y político, vamos a seguir acompañando y apoyando a las empresas, especialmente a las pymes, con nuevas herramientas adaptadas a sus necesidades, como Cesce Fácil, y con nuevos productos y sistemas digitales orientados a agilizar nuestra respuesta. El panorama que se avecina no es el más alentador. Hay un mayor riesgo de morosidad, por lo que debemos estar preparados. Cesce va a seguir al servicio de las empresas, como hemos hecho siempre. A corto plazo, todo va a depender de si hay rebrotes o no. Pero, pase lo que pase, somos más conscientes que nunca de que la flexibilidad, la digitalización, la rapidez de respuesta, la sostenibilidad y el apoyo a las empresas desde el ámbito público-privado van a marcar el futuro más inmediato.

Cesce ha desempeñado un papel importante en la crisis del COVID-19 con la línea de cobertura para créditos de circulante. ¿Por cuánto tiempo va a seguir disponible la línea?

Esta línea extraordinaria, aprobada en marzo por el Gobierno y gestionada por Cesce desde el mes de abril, estará disponible hasta el próximo 18 de septiembre. Hasta esa fecha, las empresas pueden presentar su solicitud para poder acceder a esta ayuda, que se tramita a través de la banca y que cuenta con cobertura de Cesce. La banca proporciona liquidez a las empresas y Cesce les cubre parcialmente esos créditos de capital circulante. Con ellos, las empresas beneficiarias pueden pagar, por ejemplo, a sus proveedores, hacer frente a sus gastos e incluso abonar las nóminas de sus empleados.

Desde su puesta en marcha en el mes de abril, ¿qué valoración hacen de la línea de circulante?

Se trata de la mayor línea jamás activada en Cesce. Se creó para paliar los efectos económicos de la pandemia y se dotó con 2.000 millones de euros, articulados en dos tramos de 1.000 millones de euros cada uno. En estos momentos, está en marcha el segundo. Esta línea ha servido para movilizar créditos bancarios por valor de más de 1.000 millones de euros destinados a cubrir las necesidades de las empresas internacionalizadas, pymes, cotizadas y no cotizadas, inmersas en dificultades a causa de la pandemia. Además, siempre se debe considerar que nuestra línea es complementaria a la establecida por ICO, con un importe muy notable de 100.000 millones de euros, y a las soluciones provistas por otros instrumentos financieros, públicos y privados. Entre todos hemos ofrecido un respaldo imprescindible para el tejido empresarial y, especialmente, para las pequeñas y medianas empresas, que integran el 99% de nuestro mercado.

A mediados de julio se presentó el informe Panorama internacional 2020, elaborado por la Unidad de Riesgo País de Cesce. Según el informe, el 93% de los países del mundo entrará en recesión este año. Ante esta situación, ¿qué consejos daría a las empresas españolas con actividad internacional?

Todos los organismos oficiales dibujan un escenario de recesión, de desplome del PIB y del comercio a nivel mundial. El FMI estima, por ejemplo, que la contracción del PIB mundial será de un 5%, del 8% en los países desarrollados y del 3% en los emergentes. Y la OMC estima que este 2020 el comercio se contraerá un 13% en el mejor de los escenarios, y hasta un 32% en el escenario más pesimista. Con estas previsiones, una segunda oleada de brotes de COVID-19 y un recrudecimiento de las restricciones a la actividad económica podrían elevar mucho los riesgos del mercado, por lo que nuestro principal consejo es que las empresas aseguren sus ventas. Además, es recomendable disponer de varios proveedores distintos para evitar el desabastecimiento que podría provocar un nuevo bloqueo comercial, así como disponer de información financiera actualizada para conocer de primera mano el estado de salud financiera de nuestros partners y clientes. Podríamos decir, en resumen, que anticiparse y protegerse son los mejores consejos para las empresas en esta nueva andadura.

El Club de Exportadores e Inversores presentó en junio un decálogo de propuestas para impulsar el sector exterior español como motor de la recuperación económica, y entre otras ideas se apuntaba la conveniencia de estudiar una ampliación de los límites por país y por operación para la cobertura de seguro de crédito por cuenta del Estado. ¿Cree que España está situada al mismo nivel que los países de nuestro entorno?

Recientemente, Cesce encargó a un experto internacional de prestigio un informe comparativo con otras ECA [agencias de crédito a la exportación]. En un ejercicio de transparencia, sus resultados se han hecho públicos y puede usted juzgar por sí mismo si estamos o no al mismo nivel que los países de nuestro entorno. A mi entender, sí lo estamos y en algunos casos les superamos, aunque también es cierto que debemos mejorar en determinados aspectos.

Cesce ha trabajado duramente para apoyar a las empresas españolas ante la crisis generada por el COVID-19. Hemos adoptado numerosas medidas de flexibilidad, de liquidez (como la línea antes mencionada), de cobertura por cuenta del Estado de operaciones que antes cubría el sector privado, de gestión digital de las operaciones y un largo etcétera. Cuando las comparamos con las medidas adoptadas por otras ECA, Cesce no sale nada mal parada.

Últimamente, las empresas españolas han estado solicitando, esencialmente, más apetito al riesgo, lo que usted llama elevar los límites por país y por operación, y también más agilidad en la tramitación. Por eso, en julio, ante las necesidades de las empresas, la Comisión de Riesgos por Cuenta del Estado aprobó unas nuevas atribuciones para Cesce para la gestión de operaciones por cuenta del Estado. Este cambio ha inyectado agilidad en los procesos de aprobación de operaciones, algo muy demandado por las empresas y que les va a permitir afrontar sus proyectos internacionales con más rapidez y con el mismo respaldo público.

En cuanto a los límites, no hay un problema global, ya que Cesce dispone de un límite de cobertura anual de hasta 9.000 millones de euros. Esa cifra es muy superior a lo que consumimos en cada ejercicio económico, incluso en los de mayor actividad, y que últimamente se suele situar en el entorno de los 3.000 millones de euros. Tampoco hay un problema en cuanto al límite por operación; por ejemplo, la refinería de Talara, en Perú —que es la mayor operación de la historia de Cesce—, cuenta con cerca de 1.400 millones de euros cubiertos. El tema en discusión son los límites por país, los denominados techos, que se vuelven escasos en aquellos países de alta demanda empresarial y compleja situación económica y política. Estos casos son muy pocos y los solemos solventar recurriendo al reaseguro privado. En realidad, lo más habitual es lo contrario, es decir, que no se suele agotar el techo en numerosos países.

Si hablamos de mercados, en Panorama internacional se analiza el futuro de América Latina. ¿Cómo ven la región?

Con preocupación. En América Latina hay una importante presencia de empresas españolas, muchas de ellas clientes nuestros, y Cesce cuenta con filiales en cinco países de la zona, por lo que la situación nos atañe directamente. La región ya arrastraba problemas tradicionales, agudizados en los meses anteriores al COVID-19, y ya era una olla a presión desde el punto de vista social, agitada por la corrupción y el auge de los autoritarismos. Pero lo que mejor explica, en última instancia, muchos de esos movimientos sociales y políticos es la desigualdad y la insatisfacción de la gente con esta situación. Iberoamérica es, de hecho, la región más desigual del mundo en la actualidad, con unos índices de pobreza extrema del 11,5%.

En los últimos meses, las economías de la zona se han visto muy afectadas por la caída de las exportaciones, del turismo y de las remesas. Se estima que el PIB caerá un 9,4% este año en la región. En paralelo, la respuesta a la pandemia ha sido muy desigual según los países y esto ha generado todavía más diferencias sociales y económicas. Por tanto, ha sido y va a ser una de las zonas del mundo más afectadas y con más necesidades. Iberoamérica merece toda nuestra atención, cariño y respeto, por sus estrechos vínculos con España, pero debe tomar medidas para solventar sus problemas con rapidez y decisión. Y las empresas españolas en ésta y en otras regiones deben protegerse en todo aquello que les resulte posible.

África es un mercado de creciente interés para las empresas españolas. La Secretaría de Estado de Comercio está trabajando en la estrategia Horizonte África para potenciar la presencia de nuestras empresas allí. ¿Tienen previsto desde Cesce adoptar nuevas medidas en relación con el continente africano?

Efectivamente, Comercio está trabajando en el diseño de una estrategia comercial y financiera que permita reforzar la internacionalización de las empresas españolas en el mercado africano. Debemos ayudar a construir oportunidades a largo plazo, tanto para las empresas españolas como para el continente africano. Y el apoyo público, como el que presta Cesce, es uno de los ejes fundamentales para apoyar a las exportaciones e inversiones en la zona. Se habla mucho de la presencia china en África, pero la Unión Europea representa un 34% del comercio exterior de África, frente al 11% que representa China. Además, la UE ha destinado 16.000 millones de euros para África hasta finales de 2020, cifra nada desdeñable, y pretende multiplicar estas ayudas.

Para los instrumentos financieros, África es un continente complejo, porque siempre ronda el fantasma, y a veces realidad, de la moratoria de pagos, la condonación de las deudas o la morosidad. No es fácil, pero hay muchos países de la zona donde Cesce está abierto a operar. En algunos de ellos, sin restricción alguna (Sudáfrica, Namibia, Botsuana, etc.), y en otros muchos, con techos de cobertura que no se están agotando (Senegal, Ghana, Costa de Marfil, Ruanda, Uganda, etc.). En algunos países, como Angola, nuestra presencia es muy importante y nos encontramos con problemas de saturación del techo; pero en otros muchos tenemos una amplia capacidad de cobertura disponible.

En este sentido, estamos trabajando para ampliar esa capacidad y, por ejemplo, hemos solicitado nuestro ingreso, que ha sido aceptado, en el capital de ATI (African Trade Insurance Agency), una agencia multilateral con quienes confiamos en potenciar nuestra cooperación, en beneficio de las empresas españolas en la zona.

Con la pandemia, ha pasado a un segundo plano el brexit. Lo cierto es que no se va a prorrogar el periodo de transición. ¿Qué nos espera el 1 de enero?

Eso habría que preguntárselo a los negociadores europeos y británicos del brexit y, a lo mejor, dada la complejidad de este asunto, no lo saben responder a ciencia cierta ni ellos. Yo espero y confío en que todo se resuelva con un acuerdo mutuamente satisfactorio. Cualquier otro escenario no sería lógico porque sería muy dañino para los intereses de todas las partes.

Ante la crisis de la Organización Mundial del Comercio, en el informe Panorama internacional abogan por su actualización conforme a las nuevas circunstancias de la economía mundial. ¿En qué debería consistir la reforma?

La OMC necesita adaptarse al nuevo equilibrio de fuerzas que se ha generado tras la irrupción de las nuevas cadenas globales de valor. La geopolítica está cambiando y eso requiere una transformación conjunta de los organismos que regulan los mercados y el comercio mundial. En particular, la OMC debería impulsar un sistema de toma de decisiones más ágil y equitativo; también sería interesante impulsar un acuerdo que sirva para mejorar las estimaciones en cuanto a los servicios, muy difíciles de cuantificar y comercializar actualmente; y sería conveniente fortalecer sus mecanismos para dirimir las disputas comerciales.

La pandemia ha acentuado la regionalización de las cadenas globales de valor. ¿Qué impacto puede tener este fenómeno en la economía española?

La globalización, tal y como la entendíamos hasta ahora, está en pleno proceso de transformación y asistimos a una nueva etapa marcada por la digitalización y la regionalización. Se está intentando reducir la exposición a países lejanos, en particular a uno de ellos, y como consecuencia se está reforzando el comercio intrarregional. Vivimos una crisis del multilateralismo y un auge del proteccionismo, que están llevando a una reconfiguración de las cadenas de suministro, especialmente a raíz de la irrupción de la pandemia. Estos factores van a cambiar la manera de relacionarse de las economías entre sí. Y van a afectar también a la economía española, que ya está trabajando para reforzar el papel de la industria, evitar la deslocalización, la pérdida de competitividad y la precarización de los puestos de trabajo y salarios.

Septiembre de 2020