Entrevista a Jesús Jiménez, director de Alianzas Estratégicas y Relaciones Institucionales de QGMI

«Debemos romper algunos paradigmas: África ha cambiado mucho»

QGMI es una empresa española especializada en la gestión y el desarrollo de infraestructuras, con presencia en 26 países de Latinoamérica y África. Su director de Alianzas Estratégicas y Relaciones Institucionales, Jesús Jiménez, nos invita en esta entrevista a romper con los paradigmas que tenemos sobre el continente africano. La región, dice, se ha convertido en “un polo muy importante de atracción de financiación e inversión” gracias al progreso que han experimentado los países africanos en materia de gobernanza, seguridad jurídica y estabilidad económica. En su opinión, el potencial de negocio es “enorme y predecible”.

¿Cuál es el origen de QGMI?

Tiene su origen en la división internacional de Queiroz Galvão, un conglomerado multisectorial de origen brasileño que tiene 65 años de historia. Queiroz Galvão es una compañía familiar que nació focalizada en el sector de la ingeniería, pero que hoy en día tiene un negocio muy diversificado, desde la distribución alimentaria hasta los astilleros, pasando por la energía, el ciclo del agua, los hidrocarburos… Nuestra andadura internacional comenzó a finales de los ochenta, en Uruguay y Perú, y luego se extendió por toda Latinoamérica y después por África. En 2012 se tomó la decisión de reorganizar la división de negocio internacional y dotarla de una gobernanza propia. Este proceso culminó en 2016 con la formación en Madrid de una holding española independiente, QGMI, desde donde gestionamos nuestras operaciones internacionales.

¿Por qué eligieron España como sede de la holding?

Teníamos la aspiración natural de crecer en el mercado internacional y pusimos el foco en las regiones de mercado maduro en busca de ecosistemas de negocio más avanzados. Optamos por Madrid por múltiples razones. Madrid ofrece un entorno amigable para la implantación de empresas extranjeras, con determinados alicientes que nos han sido muy útiles. Hemos tenido un gran apoyo institucional a la implantación y al desarrollo de nuestro negocio en el exterior. Por otra parte, aquí hay grandes empresas de infraestructuras, hay un alto nivel de ingeniería… También valoramos la proximidad a los agentes financieros del ámbito internacional. Además, en términos de movilidad y logística, Madrid cuenta con una ubicación muy conveniente para operar en Latinoamérica y África.

¿Cuáles son sus principales líneas de negocio?

Somos gestores y desarrolladores de infraestructuras. Cubrimos todo el segmento de negocio, desde el diseño y la construcción hasta la puesta en marcha. Normalmente, cuando abordamos un mercado, comenzamos trabajando en el ámbito de las infraestructuras básicas [obra civil]. Posteriormente, y dependiendo de la madurez del mercado, nos introducimos en áreas de valor tecnológico agregado, como la energía, la movilidad urbana, la gestión del ciclo del agua… Y en algunos casos llegamos a ser gestores de concesiones e, incluso, inversores directos.

¿En cuántos países están presentes en estos momentos?

Ahora mismo tenemos presencia en 26 países de Latinoamérica y África, bien en fase de prospección, de producción o de búsqueda de nuevas oportunidades. En Latinoamérica nuestras oficinas principales están situadas en Buenos Aires y Lima, y en el caso de África están en Accra y Luanda. Desde allí se despliegan los recursos hacia el resto de los países.

En el año 2005 QGMI comenzó sus operaciones en África. Cuéntenos cómo ha sido su experiencia en la región.

Comenzamos en Angola, en un momento en el que el país estaba en reconstrucción tras la guerra civil. Desde allí hemos tenido actividad en casi toda el África subsahariana, atendiendo la demanda local básicamente a través de infraestructuras que contribuyen al desarrollo económico. La experiencia en África nos ha servido fundamentalmente para el aprendizaje de gestión de riesgos. Gracias a ello, podemos movilizar recursos, planificar la producción y entregar el producto final con un nivel de riesgo controlado.

¿Qué consejos le daría a una empresa española para abordar el mercado africano?

No hay reglas distintas para abordar el mercado africano. Tal vez lo primero que debemos hacer es romper los paradigmas que tenemos, porque África ha cambiado mucho. Hay países que han modernizado sus modelos de gobernanza, con unas élites formadas en el exterior, que tienen un alto nivel de conocimiento y experiencia técnica en el mundo de los negocios. Hay países que ya son predecibles, que ofrecen seguridad jurídica y financiera, así como procedimientos de value for money. La idea fundamental es buscar mercados, y no proyectos u oportunidades específicas que conllevan la pérdida de la perspectiva de los mercados y la no adopción de determinadas cautelas.

Hay que superar también otro paradigma que es el del endeudamiento del país. Hoy día, África es un polo muy importante de atracción de financiación e inversión. Fondos internacionales, organismos multilaterales y banca comercial están entrando en el mercado y atendiendo la demanda existente.  Hay que seguir esos flujos y asentarse allá donde las instituciones financieras confían.

El potencial de negocio es enorme y predecible, porque viene en una secuencia continuada. En la última década hay una línea de crecimiento por encima del 3% solamente en dos regiones del mundo: África y sudeste asiático. En África ya hay cinco países clasificados como grado de inversión por las agencias de clasificación. Son entorno de negocio amigables para la inversión, porque dan garantías de seguridad y estabilidad jurídica y económica.

¿Podría citar algún país representativo de esa nueva África?

Etiopía es el caso paradigmático. Ha crecido a un ritmo continuado de más del 7% y tiene 90 millones de consumidores. Kenia también ha tenido un crecimiento muy alto. Y entre los países con mejor proyección de futuro se encuentran Costa de Marfil, Tanzania o Yibuti.

¿Cuáles son los sectores que ofrecen mejores oportunidades de negocio en la región?

Ahora mismo hay una tendencia a la concentración urbana. La población se está desplazando y eso genera una demanda de infraestructuras urbanas: movilidad, energía, agua… También hay una tendencia a la industrialización y al crecimiento del comercio regional, y eso genera oportunidades en la distribución de energía, en infraestructuras de transporte y en el sector logístico.

¿Cómo interpreta el hecho de que 44 países africanos hayan aprobado crear una Zona de Libre Comercio Continental?

Es una muestra de la generación de un mercado interior cada vez más dinámico. Al mismo tiempo, va en la línea de crear un ecosistema favorable a la inversión. Los Estados africanos son conscientes de que tienen un mercado local incipiente, que van a recibir grandes flujos de inversión, y se sienten capaces ya de planificar su futuro.

El Ministerio de Asuntos Exteriores está preparando en estos momentos un nuevo Plan África. ¿Qué puede hacer la Administración pública española para impulsar la presencia de nuestras empresas en el mercado africano?

El Plan África es una oportunidad para aprovechar ese flujo de inversión que se está generando a nivel internacional hacia los países africanos. El desafío es romper con el concepto clásico de la inversión en África entendida como cooperación al desarrollo y pasar a un concepto más relacionado con el desarrollo económico.

Cambiemos ahora de región. ¿Cómo ve el mercado latinoamericano?

En Latinoamérica ha habido un cambio de tendencia de política económica. Veníamos de Gobiernos más populistas y ha habido un regreso de las aristocracias políticas y empresariales a la gobernanza de los países. En algunos de ellos, ha habido un creciente desarrollo y una enorme inversión en la última década, hasta el punto de que ha llegado a saturar la capacidad de endeudamiento público y el equilibrio de las balanzas fiscales.

Respecto al sector de las infraestructuras, se ha introducido el modelo de los partenariados público-privados [ppp] como nueva fórmula de contratación e inversión, intentando hacer una llamada al capital privado. Pero, además, desde los organismos multilaterales se están abriendo ventanillas de sector privado, atendiendo al nuevo modelo de cofinanciación. Se trata, así, de seguir respondiendo a la demanda de infraestructuras, pero sin forzar la capacidad de endeudamiento de los Estados.

Como ejemplo, puedo citar el caso de Argentina, mercado por el que hemos apostado fuerte. Recientemente hemos sido galardonados por la Asociación de Carreteras de Argentina tras la ejecución del proyecto de BRT [metrobús] de La Matanza (en Buenos Aires), y tenemos interés en los proyectos de la Red de Expresos Regionales (RER) vía ppp.

Latinoamérica es uno de los destinos más importantes de la inversión española en el exterior. Sin embargo, en términos de comercio exportamos más a África…

Sí, los números en África son mejores, pero poco significativos dentro del comercio total de la región. Tenemos poca presencia de empresas y poco liderazgo sectorial, y eso que tenemos una industria muy cualificada en telecomunicaciones, energía, renovables, transporte, farmacia, industria auxiliar del automóvil…, sectores con gran capacidad de exportación.

Julio de 2018