Internacionalización y competitividad: el círculo virtuoso

Por Enrique Fanjul, socio de Iberglobal, miembro del Comité de Reflexión del Club de Exportadores y del Observatorio de Inteligencia para la Internacionalización

Este artículo pertenece al nº17 de la revista electrónica: “Proyección exterior de la economía española”. Haz clic aquí para leer la revista electrónica completa.

 

Descargar el artículo

puerto articulo revista

Además de expandir la actividad y el negocio, la actividad internacional es una vía para promover la competitividad de las empresas. La mayor competitividad promueve a su vez mayores exportaciones y actividad internacional en general. Se genera así un círculo virtuoso internacionalización-competitividad.

¿Qué buscan las empresas al internacionalizarse? Lo primero en lo que se piensa como motivo para la internacionalización de la empresa es el aumento de ventas, producción, empleo, beneficios, inversión, etc.

Pero la internacionalización también es una vía para ganar competitividad. La empresa internacionalizada entra de esta forma en un círculo virtuoso: la internacionalización le permite aumentar su competitividad, esta ganancia de competitividad le facilita aumentar las ventas e inversiones en los mercados internacionales, lo cual a su vez continúa favoreciendo el crecimiento de la competitividad.

¿Cómo favorece la internacionalización la competitividad de una empresa?

En primer lugar, la internacionalización puede favorecer una reducción de costes. La empresa puede encontrar suministros más baratos en los mercados internacionales. O puede trasladar parte de su proceso productivo a localizaciones con mejores condiciones de costes (en primer lugar, laborales; ésta ha sido la razón clave para la deslocalización de numerosas empresas en las últimas décadas).

En segundo lugar, el aumento del volumen de producción que representa la exportación puede permitir a la empresa aprovechar economías de escala, produciendo con menores costes unitarios.

En tercer lugar, la internacionalización obliga a la empresa a someterse a la disciplina de los mercados internacionales. Ya no hay que competir sólo con las empresas del propio país, sino con empresas de todo el mundo. Esto obliga a la empresa a buscar mejoras en su funcionamiento, a innovar en sus procedimientos de gestión. No es lo mismo competir a nivel nacional que competir con empresas de numerosos países. La empresa internacionalizada siente la presión para innovar, para ser más competitiva, para mejorar su organización y gestión.

En cuarto lugar, la internacionalización es una vía para aprender de empresas de otros países. Por un lado, de los propios clientes o de los suministradores. La empresa que sale a los mercados internacionales tiene oportunidad de conocer cómo trabajan las empresas de zonas muy diversas del mundo, y puede sacar lecciones provechosas de este conocimiento.

Son muchas las empresas que se han iniciado de hecho en la internacionalización a través de la importación. Esa primera actividad internacional les ha permitido contactar con empresas suministradoras extranjeras, y a través de esta relación han aprendido. Eso las ha estimulado a dar luego sus primeros pasos en la exportación.

Por otra parte, hay mucho que aprender de los competidores: cómo son sus estrategias, de marketing, de producción, de alianzas locales, en fin, de innumerables aspectos. Incluso en los fracasos, en los contratos perdidos frente a competidores internacionales, se pueden extraer lecciones que en el futuro pueden contribuir a obtener éxitos.

En quinto lugar, la internacionalización es una vía para acceder a nuevas fuentes de talento, nuevas tecnologías, nuevos métodos de gestión, nuevos canales de comercialización, más eficientes que los empleados antes de abrirse al exterior.

En resumen, son diversas las vías a través de las cuales la actividad internacional impulsa la competitividad.

Desde hace tiempo es frecuente escuchar que la internacionalización es una necesidad irreversible para la empresa. Conviene sin embargo tener claros los motivos por los que hay que internacionalizarse. Crecer, aumentar el volumen de negocio, es un motivo básico, sin duda.

Pero otro motivo fundamental es que la internacionalización es una vía para ganar competitividad. Entrar en ese círculo virtuoso de internacionalización-competitividad es un camino sólido para la prosperidad de las empresas y de la sociedad en general.

Artículo exclusivo para Club de Exportadores e Inversores Españoles.

Radiografía de la empresa exportadora española

Por Enrique Fanjul, socio de Iberglobal y miembro del Comité de Reflexión sobre Internacionalización del Club de Exportadores

Este artículo pertenece al nº16 de la revista electrónica: “Proyección exterior de la economía española”. Haz clic aquí para leer la revista electrónica completa.

 

Descargar el artículo

articulo enrique fanjul

Es bien conocido el papel relevante que ha desempeñado el sector exterior de la economía española en estos últimos años. En particular, el dinamismo de las exportaciones ha contribuido de manera decisiva al crecimiento económico. Son muchas las incertidumbres que se ciernen hoy en día sobre la economía internacional y por tanto sobre la economía española y su sector exterior. Pero es de esperar que este dinamismo exportador se mantenga en un futuro.

Conocer las características del sector exportador es conveniente. En primer lugar, como un paso previo para que las empresas puedan ajustar sus estrategias de actuación en los mercados internacionales, y las Administraciones Públicas sus políticas de internacionalización.

Sobre las características de las empresas exportadoras hay que reseñar la reciente publicación de un interesante trabajo, “Las características de la empresa exportadora española (2020)”, elaborado por la Subdirección General de Estudios y Evaluación de Instrumentos de Política Comercial de la Secretaría de Estado de Comercio, publicado en el Boletín Económico de ICE, que se enmarca en una línea de excelentes trabajos que viene publicando este departamento de la Administración.

Son muchas las conclusiones que pueden extraerse del trabajo citado (que utiliza datos de 2020). Mi objetivo en esta nota es esquematizar una serie de características de las empresas exportadoras españolas (algunas de esas características son conocidas; otras, no tanto). Avanzo las conclusiones que me parecen más significativas:

  • Una estrecha interrelación entre exportación e importación, resultado de la integración de las empresas exportadoras en las cadenas internacionales de valor.
  • Un peso determinante en la exportación de las empresas multinacionales (extranjeras y españolas), es decir, empresas que tienen presencia en diversos países.
  • La relevancia del tamaño empresarial. La propensión a exportar aumenta con el tamaño. A medida que aumenta el tamaño, aumenta igualmente el número de destinos en la actividad exportadora de las empresas.
  • La fuerte concentración empresarial: un número reducido de empresas representa la mayor parte de la exportación.
  • Las grandes empresas exportadoras tienen un fuerte compromiso con su actividad exterior, a la que dedican una parte muy importante de su facturación.
  • La práctica totalidad de la exportación es realizada por exportadores regulares.

El vínculo exportación-importación

Una mayoría de las empresas exportadoras son a la vez importadoras. Tres cuartas partes (el 75,6 %), de las empresas exportadoras son al mismo tiempo importadoras. Además, estas empresas son responsables de la práctica totalidad de las exportaciones (del 98,6 %).

Este hecho refleja la integración de las empresas exportadoras en las cadenas de valor internacionales: exportan, pero en sus procesos productivos emplean inputs que proceden del exterior.

El peso de las empresas multinacionales

Las empresas que se pueden calificar como multinacionales (de propietarios extranjeros en España o de propietarios nacionales que tienen filiales en el exterior) son responsables de una parte mayoritaria de la exportación.

El 40,3% de la exportación corresponde a empresas que son propiedad de extranjeros.

En cuanto a las empresas que tienen propietarios nacionales, las que tiene filiales en el exterior representan sólo el 2,2% del total de las empresas exportadoras, pero son responsables del 27,5 % de la cifra de exportaciones.

En resumen, las empresas multinacionales (de propiedad extranjera o de propiedad nacional, pero con filiales en el extranjero), que suponen sólo el 6,4% de las empresas exportadoras, aportan un 67,7% del total de la exportación.

El tamaño empresarial como determinante

El tamaño de la empresa es un determinante clave de la actividad exportadora. Como señala el trabajo en el Boletín Económico de ICE, “la inmensa mayoría de empresas exportadoras españolas son pymes (por debajo de 250 asalariados), en concreto el 98,4 % en 2020. Sin embargo, en términos de valor exportado, su importancia es menor, ya que representan únicamente el 43,6 % del total, frente al 56,4 % de la gran empresa” (gran empresa: 250 o más asalariados).

La propensión a exportar aumenta con el tamaño de la empresa (la propensión exportadora se define como el cociente entre el número de empresas exportadoras y el número total de empresas). “En todas las ramas de actividad, la probabilidad de exportar aumenta con el tamaño de la empresa”. “Dentro de la industria manufacturera, el 93,4 % de las grandes empresas exportan, porcentaje que cae al 80,1 en la mediana empresa, al 55,0 en la pequeña y al 12,8 en la microempresa”.

Este factor explica en buena medida el algo grado de concentración empresarial de la exportación: “las 20 principales empresas exportadoras son responsables de más de un cuarto de las exportaciones españolas en 2020 (25,1 %), las de las 500 empresas principales superan con creces la mitad de las exportaciones (57,8 %), y las de las 1.000 principales superan los dos tercios (67,0 %)”.

Esta característica del tamaño empresarial como determinante de la propensión a exportar, y como consecuencia del elevado peso que tienen en la exportación un número reducido de grandes exportadores, ha sido analizada en una Nota Técnica publicada por el Club de Exportadores, “Grandes exportadores en España: principales características”, y en el artículo «La importancia de los grandes exportadores en el sector exterior español», de Antonio Bonet y Juan de Lucio.

Orientación geográfica

El tamaño empresarial también tiene una influencia determinante en la orientación y diversificación geográfica de las exportaciones. En lo que se refiere al primer aspecto, “a medida que aumenta el tamaño de la empresa el porcentaje de exportaciones a la UE va descendiendo, desde el 70,5 % de la microempresa hasta el 59,6 % de la gran empresa”.

En lo que se refiere a la diversificación geográfica, el 29,8% de las empresas exportadoras exportaron a un solo país, pero sus exportaciones sólo representaron el 2,2% del total. Una parte mayoritaria de la exportación, el 71,3 % del total, es realizada por empresas que exportan a 20 o más destinos.

Las grandes empresas representan el grueso de la exportación, y además exportan a numerosos destinos, mientras que los pequeños exportadores tienen una tendencia mucho mayor a exportar a un solo país.

Intensidad exportadora

Por intensidad exportadora se entiendo el peso de las exportaciones en la facturación total de la empresa.

Los datos nos muestran, según indica el trabajo citado, que “un elevado grado de compromiso de las empresas con los mercados exteriores parece un factor clave para la exportación española. Las empresas que destinan más de la mitad de su facturación a la exportación representan la mayor parte del valor total exportado, aunque son un porcentaje minoritario del total de empresas exportadoras”.

En suma, para las empresas que tienen un gran peso en la exportación, las ventas exteriores representan una parte muy importante de su actividad: “La mayor parte del valor exportado (56,4 %) es realizado por las empresas para las que las exportaciones suponen más de la mitad de su cifra de negocios”.

Regularidad exportadora

El fuerte compromiso con la actividad exterior se refleja también en las cifras de empresas exportadoras regulares (aquellas que han exportado en los últimos cuatro años) y su peso en el total de la exportación: la práctica totalidad de la exportación (el 96,2%) es realizada por exportadores regulares.

Imagen1

Fuente: “Las características de la empresa exportadora española (2020)”, Subdirección General de Estudios y Evaluación de Instrumentos de Política Comercial de la Secretaría de Estado de Comercio.

En este aspecto también se constata una fuerte incidencia del tamaño. La tasa de regularidad exportadora (tasa de regularidad entendida como el porcentaje que representan las empresas exportadoras regulares en relación con el total de las empresas exportadoras) aumenta con el tamaño empresarial, y va desde un 34,7 % en las microempresas exportadoras hasta el 83,7 % en las grandes empresas.

Artículo exclusivo para Club de Exportadores e Inversores Españoles.

La dualidad de la empresa exportadora española

Por Enrique Fanjul, socio de Iberglobal y miembro del Comité de Reflexión sobre Internacionalización del Club de Exportadores

Este artículo pertenece al nº15 de la revista electrónica: “Proyección exterior de la economía española”. Haz clic aquí para leer la revista electrónica completa.

 

Descargar el artículo

 

articulo-enrique-fanjul-grandes-exportadores

Las buenas cifras de la evolución reciente de las exportaciones españolas de bienes y servicios (y dentro de estos últimos, tanto de los servicios turísticos como de los no turísticos) oscurecen algunas características relevantes.

En concreto, en este artículo voy a comentar lo que puede considerarse una de las características “estructurales” más significativas de las empresas exportadoras españolas de bienes: su dualidad.

Por dualidad me refiero a la coexistencia de una amplia masa de empresas que exportan muy poco y de forma irregular, junto a un grupo, mucho más reducido, de empresas que exportan de forma regular y que concentran el grueso de la exportación.

A este tema se referían, en un artículo publicado en el anterior número de esta revista, Antonio Bonet y Juan de Lucio, “La importancia de los grandes exportadores en el sector exterior español”. En el artículo se analiza el peso determinante que un número reducido de grandes empresas exportadoras tienen en la exportación española: los 1.000 mayores exportadores de bienes aglutinan dos terceras partes de la exportación total, y los 100 mayores son responsables del 39%.

En el cuadro adjunto se ofrecen algunos datos, correspondientes a 2022, que ilustran esta dualidad.

Para comprender la importancia –cuantitativa- de esa masa de empresas que exportan poco y de forma esporádica basta tener en cuenta que un 62% de las empresas exportadoras (en concreto 117.621, sobre un total de 189.573) exportaron menos de 5.000 euros, es decir, una cifra muy escasa.

Empresas exportadoras de bienes, datos de 2022

imagen articulo enrique fanjul revista electronica abril 23

Fuente: Perfil de los Exportadores Españoles – ICEX

Los exportadores regulares (es decir, los que han exportado durante los últimos cuatro años), que dan una medida del peso que tienen las empresas que exportan de forma estable, fueron 57.321. De ellos, menos de la mitad (26.068) exportaron más de 50.000 euros.

Empresas que “salen” y “entran” en la actividad exportadora

Pero otro dato muy revelador de la irregularidad de la actividad exportadora en muchas empresas es que en ese año 2022 hubo 140.522 empresas que interrumpieron su actividad exportadora. Es una cifra que equivale a las tres cuartas partes de las 189.573 empresas que exportaron.

Y, por otro lado, hubo un total de 94.875 empresas “nuevas”, que en 2022 iniciaron o reiniciaron su actividad exportadora.

El otro lado de la moneda, como ya he apuntado, lo tenemos en la fuerte concentración de la exportación en un número muy reducido de empresas. Como se puede ver en el cuadro, y complementando los datos del artículo de Bonet y de Lucio, 50 empresas son responsables de casi un tercio de las exportaciones de bienes. Y los 500 mayores exportadores, del 58,7% de la exportación.

Es resumen, en 2022 hubo 189.573 empresas exportadoras. Pero hubo otras 140.522 empresas que habían exportado el año anterior y que en 2022 dejaron de exportar. Y 94.875 empresas que no habían exportado en 2021 pero sí lo hicieron en 2022.

Y de esos cerca de 190.000 operadores que exportaron en 2022, un grupo de sólo 500 fueron responsables de cerca del 60% de la exportación.

En lo que se refiere a la concentración, no ha habido una modificación sustancial a lo largo del tiempo. Así, las 500 mayores empresas exportadoras representaron un 59% del total de la exportación en 2011, un porcentaje similar al de 2022.

El tamaño como condicionante

Detrás de estos hechos se encuentra la relevancia que tiene el tamaño como condicionante de la actividad exportadora de las empresas (y, con carácter previo a ésta, como condicionante de su competitividad y disponibilidad de recursos para financiar una actividad internacional).

¿Qué conclusiones básicas cabe extraer de estos datos? Yo destacaría dos. Por un lado, la necesidad de valorar con prudencia los datos globales sobre exportación y empresas exportadoras. Las cifras globales pueden resultar un tanto engañosas. Como hemos visto, para más de los dos tercios de las empresas que figuran en las estadísticas la exportación no es una actividad regular, sino esporádica.

Un dato positivo es que la tendencia de los últimos años de aumento de las empresas exportadoras regulares es un dato alentador. Los exportadores regulares han pasado de 50.568 en 2012 a 57.321 en 2022.

El crecimiento del número de exportadores regulares marca el camino para la ampliación de la base exportadora de la economía española. En mi opinión esta tendencia de crecimiento se mantendrá en los próximos años, por un motivo sencillo: las empresas españolas, o buena parte de ellas, han comprendido y asumido que la exportación es una actividad vital para su desarrollo, y en muchos casos para su supervivencia. Las crisis de los últimos años, desde la Gran Recesión, han puesto claramente de relieve que han sido las empresas que estaban internacionalizadas las que han podido afrontar mejor las consecuencias de estas crisis.

Artículo exclusivo para Club de Exportadores e Inversores Españoles.

La importancia de los grandes exportadores en el sector exterior español

Por Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores e Inversores, y Juan de Lucio, profesor de Economía de la Universidad de Alcalá.

Este artículo pertenece al nº14 de la revista electrónica: “Proyección exterior de la economía española”. Haz clic aquí para leer la revista electrónica completa.

 

Descargar el artículo

 

Imagen artículo

Una Nota Técnica recientemente aprobada por el Comité de Reflexión sobre Internacionalización del Club de Exportadores ha puesto de manifiesto la importancia que tienen en el conjunto de la exportación española de bienes los mayores exportadores. Los profesores de Lucio, Mínguez, Minondo y Requena, autores de la mencionada Nota Técnica, señalan que los 1000 mayores exportadores de bienes aglutinan dos terceras partes de la exportación total, y que los 100 mayores fueron responsables del 38%. Y esto ocurre desde el año 1997 sin apenas alteración. Es evidente que esta excesiva concentración de la exportación en muy pocas empresas supone un elevado riesgo para el sector exterior español, que ha sido quien ha liderado nuestro crecimiento económico desde hace muchos años. ¿Qué ocurriría si cerrasen algunas de estas 100 o 1000 empresas? ¿O si decidiesen deslocalizar la producción y llevársela desde España a otros países que tuvieran un sistema económico con menos incertidumbres regulatorias o un tratamiento fiscal más favorable o un entorno político menos hostil hacia las empresas? ¿Qué pasaría con el empleo, la producción y la recaudación? ¿Cómo afectaría al saldo exterior? Ante este riesgo, parece que convendría repensar nuestra política de internacionalización y reorientarla.

La mencionada Nota Técnica profundiza en los efectos que tiene la excesiva concentración en muy pocos exportadores no solo a nivel agregado, sino también por países de destino. Los 100 mayores exportadores son responsables, también desde hace 25 años, de más de la mitad de las exportaciones a los 10 principales países de destino de nuestras ventas al exterior. por productos se observa una situación similar. Entre el 50% y el 80% de las exportaciones de los 10 principales sectores de exportación (medidos por capítulos del arancel) la realizan únicamente esas 100 empresas. Este sería el caso por ejemplo del sector automóvil, o el de bienes de equipo, o el de plásticos y sus manufacturas o el de prendas de vestir. Una consecuencia de ello es que España perdería la ventaja comparativa en el 45% de las exportaciones si el principal exportador de cada sector desapareciese. El espectacular crecimiento de la exportación total de bienes, que se ha cuadruplicado en los últimos 25 años, también se debe en gran parte a los mayores exportadores; los 100 primeros del ranking han sido responsables de la mitad de ese elevado crecimiento.

La política de promoción de exportaciones españolas de los últimos años ha puesto especial énfasis en diversificar la base exportadora e incorporar a pymes a la internacionalización. Es justo reconocer el éxito obtenido en cuanto al número de empresas que han iniciado su aventura exterior. En efecto el número de empresas que han vendido productos al exterior ha pasado de 63.000 en el año 1997 a 235.000 en 2021. Pero la concentración en los mayores 100 o 1000 exportadores no ha disminuido. Si se analiza más en detalle la actividad internacional de todas estas empresas, se aprecia que en 2022 únicamente 60.000 han exportado de forma regular (cuatro años consecutivos). Y si se mira al valor de lo exportado, únicamente 25.000 de esos exportadores regulares han vendido al exterior más de € 50.000 anuales, que es a todas luces una cantidad muy pequeña; en muchos productos esa cifra sería un contenedor al año aproximadamente.

El problema está en que el tamaño de la gran mayoría de nuestras empresas exportadoras es muy pequeño. Por ello, parecería conveniente añadir un elemento más a la política de promoción de exportaciones: facilitar que haya más exportadores grandes. Para esto se pueden aplicar políticas específicas para los exportadores y también políticas generales de aumento del tamaño empresarial. Entre las primeras, sería necesario que se incentive a las empresas pequeñas y medianas que ya están exportando de forma habitual para que alcancen mayores volúmenes de ventas en los mercados exteriores. Esto se podría conseguir, por ejemplo, dotando con mayores recursos a las políticas de apoyo oficial a la exportación, y otorgando prioridad en el uso de los instrumentos de apoyo oficial financiero, promocional, de formación y de información a los exportadores habituales que tengan planes de crecimiento internacional. Y también reforzando las políticas de atracción de inversión extranjera, con actuaciones específicas para empresas internacionales que puedan desarrollar actividades exportadoras desde nuestro país. Hay numerosos estudios que muestran que las empresas de capital extranjero representan un porcentaje elevado de nuestra exportación total de bienes. Esto se explica, entre otras razones, porque están más integradas en las cadenas globales de valor.

Mencionábamos arriba que es importante también diseñar políticas generales de apoyo al crecimiento empresarial. Multitud de estudios señalan que las empresas de mayor tamaño tienen una mayor propensión a exportar, además de ser más innovadoras, más resilientes y crear empleo de más calidad. Algunas de estas políticas generales serían de carácter regulatorio, para dejar de penalizar el crecimiento de las pequeñas empresas, como por ejemplo elevar el umbral de trabajadores, desde los 50 actuales, para que sea obligatorio que la empresa tenga “comité de empresa”. O subir a €20 millones la facturación empresarial, desde los actuales € 6 millones, para que las declaraciones a Hacienda sean mensuales en lugar de trimestrales. Estas modificaciones regulatorias no tendrían coste presupuestario. Pero también habría que diseñar políticas activas para promover que las empresas crezcan. Por ejemplo, mediante incentivos fiscales o de otro tipo para fomentar las fusiones de pymes. Y en el caso de las empresas medianas y grandes es preciso facilitar que reinviertan sus beneficios, para aumentar su tamaño, para lo cual es necesario reducir incertidumbres regulatorias y no aumentar su carga impositiva y de cuotas a la seguridad social, entre otras medidas.

En definitiva, no se trata de abandonar las políticas encaminadas a ampliar el número de exportadores y a hacer crecer el volumen total de exportación de bienes, sino de fomentar la presencia de un mayor número de grandes empresas exportadoras. Pensamos que, a medio plazo, es factible conseguir, por ejemplo, que los mayores 100 únicamente supongan una cuarta parte del valor total de la exportación española o que los 1000 mayores sean responsables solo de la mitad. Para ello habría que elaborar políticas generales que no penalicen el crecimiento empresarial, sino que lo promuevan y también políticas específicas para incentivar a los pequeños exportadores actuales a que aumenten considerablemente su volumen de ventas al exterior.

Artículo exclusivo para Club De Exportadores e Inversores.

50 años de relaciones diplomáticas entre China y España

Por Gonzalo Ortiz, diplomático.

El autor ha sido Embajador de España en Vietnam y Corea del Sur, Cónsul General en Shanghái, Ministro Consejero de las embajadas españolas en Beijing, Tokio y Nueva Delhi.

Este artículo pertenece al nº14 de la revista electrónica: “Proyección exterior de la economía española”. Haz clic aquí para leer la revista electrónica completa.

 

Descargar el artículo

 

Art 2, revista 14

Se cumplen este año 50 años de relaciones diplomáticas entre España y la República Popular China. Dos regímenes muy distanciados entre sí: la China de Mao y la España de Franco, practicando la «realpolitik», no tuvieron ningún inconveniente en el reconocimiento mutuo. Estas relaciones preceden a las de China con Estados Unidos (1979) o con la República de Corea (1992). Se enmarcan dentro del proceso de la diplomacia del ping-pong, y la visita de Kissinger (y luego Nixon) a Pekín, que facilitó el reconocimiento general de la China Popular, y la deslegitimación del régimen de Taiwan, hasta entonces con asiento en el Consejo de Seguridad.

El reconocimiento de China se produjo dentro de una política de apertura del Este (es decir, con los países comunistas), propulsada por el Ministro de Asuntos Exteriores Gregorio López Bravo (1969-1973), que llevó al establecimiento de relaciones consulares y comerciales con todos los países del Comecon (excepto Albania y Yugoslavia). Con la República Democrática Alemana fueron plenas (1973) y con la Unión Soviética relaciones semioficiales, con apertura de “Delegaciones Comerciales”.

Pero las relaciones con China vienen de antiguo. San Francisco Javier murió a las puertas de este inmenso país llevándose a la tumba el sueño de su evangelización. Algunos gobernadores de Filipinas propusieron a Felipe II, con gran despiste, la conquista del «Imperio del Centro “. Lo cierto es que a través del Galeón de Manila y durante tres siglos hubo comercio y contactos humanos de toda índole con la provincia de Fujian. Gracias a la plata de América, y el real de a ocho, España propició el circulante que sirvió para el extraordinario desarrollo de la economía china en el siglo XVIII. Creo que entre los países europeos España puede presumir de contactos continuados durante los más de 300 años de presencia española en Filipinas.

Han pasado 50 años. En los años 70, solía oír las emisiones de radio Pekín que durante la Revolución Cultural criticaban a “los reaccionarios revisionistas soviéticos” y el “socialfascismo” de Moscú. En 1974, ya con relaciones diplomáticas, visité Hong Kong contemplando bajo la atenta mirada de los “bobbies” británicos aquello que parecía inalcanzable e inhóspito, es decir, las montañas de lo que llamábamos la China Roja.

Luego he vivido en primera persona los momentos más difíciles de las relaciones bilaterales. Como Ministro de la Embajada (1988-1990) viví la crisis de Tiananmen (junio de 1989), que llevó a la congelación de relaciones con la Unión Europea. Fue precisamente España la que abogó por realizar un esfuerzo de realismo y el ministro Fernández Ordóñez fue el primero en visitar China, tras la crisis para intentar normalizar las relaciones. Como Cónsul General de España en Shanghai (2011-2014) pude seguir en panorámica la crisis más reciente producida por la imputación por parte de la Audiencia Nacional de algunos dirigentes chinos. Crisis también superada con las correcciones legislativas que impulsó el Gobierno Rajoy.

En estos 50 años España ha considerado a China siempre como objetivo prioritario y ha apoyado desde el gobierno la presencia económica. En 1978 se produjo la visita de los Reyes de España y en 1985 Felipe González estuvo al frente de una numerosa delegación.  Fue ante Alfonso Guerra cuando Deng Xiaoping pronunció la famosa frase “gato negro, gato blanco, lo que importa es que cace ratones”. Como era habitual en los 80 y 90 las visitas a China daban un aire de modernidad a la política exterior de los países europeos y de Occidente en general, y a China llegaron sin contrapartida capitales y tecnología que fueron asimilados y mejorados, en su caso, por el laborioso pueblo chino.

xi-jinping---pedro-sanchez

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez, con el presidente chino Xi Jinping, durante la visita de éste a España en 2018.

Hace 50 años el PIB chino era equivalente al español, hoy lo supera en más de 10 veces. China se ha convertido en la gran fábrica del mundo produciendo todo tipo de productos y máquinas y ha inundado los mercados internacionales. La crisis del Covid ha puesto en evidencia que no disponíamos en Europa ni de mascarillas, ni de paracetamol, ni de planchas solares y que debíamos acudir a nuestros proveedores chinos.

Mientras que en el pasado España concedía créditos FAD para China como país en vías de desarrollo o prometía fondos para su desarrollo turístico (Chaves donó un millón de dólares), hoy las tornas han cambiado. Aspiramos a que China compre bonos del tesoro, inviertan en la industria o en atraer de nuevo a la riada de turistas chinos que nos visitaban antes de la pandemia.

En cuanto a las personas, en 1973 no vivían en China más allá de una docena de españoles (entre ellas Marcela de Juan, la más insigne) y en España algo más de chinos, en unos pocos restaurantes. Hoy viven en China casi 7.000 españoles y 100.000 chinos en España, con negocios tan variados como la restauración, los «todo a cien», las peluquerías, las agencias de viaje o las fruterías. Colonia china muy respetada en España por el servicio de dan a la comunidad y su escasa conflictividad.

Un objetivo de las políticas de internacionalización, desde hace años, es aumentar el grado de diversificación geográfica de las exportaciones, reduciendo en especial la alta concentración de las mismas en los países europeos. La evolución no está yendo efectivamente en esta dirección…

Un rasgo muy destacado de las cifras de comercio exterior de 2022 es que China se ha convertido en el primer origen de las importaciones españolas, sobrepasando a Alemania, que había sido durante años el primer suministrador.

Las importaciones de China llegaron a los 49.000 millones de euros, con un crecimiento del 42,5% respecto a 2021. Por su parte, las exportaciones españolas, en contraste con la tendencia de la exportación en general, cayeron hasta los 8.013 millones (-7,5%).

El elevado déficit del comercio español con China (41.639 millones) equivale al 60% del total del déficit comercial español.

El comercio exterior con China, y en particular la fuerte dependencia de las importaciones, teniendo en cuenta las complicaciones del contexto geopolítico que se han agravado en los últimos tiempos, merece una reflexión por parte de nuestro país, analizando cuáles son las dependencias de productos estratégicos, los riesgos a los que se enfrentan los suministros de estos productos, etc.

Sobre la estructura del tejido empresarial exportador, como última observación, cabe avanzar (el tema merece un análisis más específico y detallado) que el número de exportadores regulares que han exportado más de 1.000 euros en 2022 y en cada uno de los tres años anteriores, fue de 43.159 exportadores, un 2,7% más que en 2021. Estos exportadores regulares exportaron por valor de 349.384,0 millones de euros, el 89,8% del total y un 21,2% más que en 2021. Es un dato sin duda positiva: se mantiene la tendencia, presente desde hace años, hace un crecimiento de los exportadores regulares.

España aspira a una estrecha colaboración con China basada en el respeto mutuo y en la reciprocidad. Son países que se respetan porque se conocen desde antiguo. Bastaría mencionar los nombres de Diego de Pantoja y otros jesuitas, o José de Aguilar y Sinibaldo de Más. China es algo más que un país, es una civilización, y España es algo más que un país, dado que ha dado origen a una familia de pueblos allende el Atlántico. La historia en común y el respeto muto deben ser la base de los negocios. Pero para ello necesitamos conocernos mejor (impulsar los estudios de China y su lengua) y unas autoridades que faciliten el desembarco y el desenvolvimiento de las empresas españolas en China (y chinas en España).

 

Artículo exclusivo para Club De Exportadores e Inversores.

2022: buenas cifras del comercio exterior de España (con algunos matices)

Por Enrique Fanjul, socio de Iberglobal y miembro del Comité de Reflexión sobre Internacionalización del Club de Exportadores

Este artículo pertenece al nº13 de la revista electrónica: “Proyección exterior de la economía española”. Haz clic aquí para leer la revista electrónica completa.

 

Descargar el artículo

 

comercio-exterior-espana-2022-articulo

El comercio exterior de España en 2022 ha alcanzado cifras que se pueden considerar como muy buenas, aunque en algunos temas cabe hacer algunas matizaciones. El propósito de esta nota es recoger algunas de las tendencias más significativas de la evolución del comercio exterior.

Las exportaciones españolas crecieron de manera significativa, un 22,9% respecto a 2021 hasta alcanzar los 389.208,9 millones de euros, mientras que las importaciones aumentaron un 33,4% hasta los 457.321,2 millones de euros, reflejando un comportamiento dinámico de la demanda de la economía doméstica. Se trata de cifras récord en la evolución del comercio exterior de España.

Ahora bien, las cifras hay que matizarlas teniendo en cuenta el efecto precios. En volumen, el aumento de las exportaciones fue de un 3,9% interanual, ya que sus precios crecieron un 18,3%. Las importaciones, por su parte, crecieron un 7,4% en volumen, mientras que sus precios aumentaron un 24,2%.

En todo caso, las cifras deber ser valoradas de forma positiva, ya que el crecimiento de las exportaciones fue superior al de otros países europeos, como se puede ver en el gráfico adjunto. El crecimiento de las exportaciones españolas fue claramente superior al de países como Alemania, Francia e Italia.

imagen-1-articulo-comercio-exterior

Fuente: Secretaría de Estado de Comercio

Por sectores, hay que destacar el bajo crecimiento de las exportaciones de dos sectores tradicionalmente fuertes en nuestro comercio exterior, automóviles (+10,6%) y bienes de equipo (+15,7%).

Por otra parte, hay que destacar el buen comportamiento de los productos químicos (+34,6%), que son el primer sector (+18,6% del total de la exportación).

Como resultado de la evolución de exportaciones e importaciones, se ha registrado un fuerte aumento del déficit comercial hasta los 68.112,2 millones de euros (frente a un déficit de 26.177,9 millones en el mismo periodo de 2021). La tasa de cobertura disminuyó hasta el 85,1%, (92,4% en 2021).

El crecimiento del déficit se explica en buena medida por el comercio energético. El saldo no energético muestra un déficit de 15.495,5 millones de euros, frente al déficit de 852,2 millones de euros en 2021, mientras que el déficit energético se incrementó hasta los 52.616,8 millones de euros (déficit de 25.325,7 millones en 2021).

Las importaciones de energía crecieron de manera notable, un 95,1%, hasta los 90.879 millones de euros, debido a un aumento de los precios del 58,2%.

Los trastornos en los mercados energéticos causados por la guerra de Ucrania se encuentran obviamente detrás de estos cambios.

Un rasgo muy significativo es que ha aumentado, un año más, la concentración geográfica del comercio exterior en Europa.

El crecimiento de exportaciones a Europa ha sido superior (+23,2%) a la media, hasta representar el 73,7% del total.

Crecen también por encima de la media las exportaciones a América del Norte y América Latina: México: (+26,2%), Brasil (+37.6%), Estados Unidos (+28,1%).

Por el contrario, se registra un crecimiento muy por debajo de la media a Asia (+7,5%) y África (14,2%).

En los últimos tiempos se ha popularizado hablar en los análisis sobre el comercio internacional de fenómenos como el acercamiento de las cadenas globales de valor, la regionalización del comercio internacional, la producción en proximidad. La evolución de las cifras del comercio exterior español en 2022 parecen apuntar a que estas tendencias se encuentran efectivamente en marcha.

Un objetivo de las políticas de internacionalización, desde hace años, es aumentar el grado de diversificación geográfica de las exportaciones, reduciendo en especial la alta concentración de las mismas en los países europeos. La evolución no está yendo efectivamente en esta dirección…

imagen-2-articulo-comercio-exterior

Fuente: Secretaría de Estado de Comercio

Un rasgo muy destacado de las cifras de comercio exterior de 2022 es que China se ha convertido en el primer origen de las importaciones españolas, sobrepasando a Alemania, que había sido durante años el primer suministrador.

Las importaciones de China llegaron a los 49.000 millones de euros, con un crecimiento del 42,5% respecto a 2021. Por su parte, las exportaciones españolas, en contraste con la tendencia de la exportación en general, cayeron hasta los 8.013 millones (-7,5%).

El elevado déficit del comercio español con China (41.639 millones) equivale al 60% del total del déficit comercial español.

El comercio exterior con China, y en particular la fuerte dependencia de las importaciones, teniendo en cuenta las complicaciones del contexto geopolítico que se han agravado en los últimos tiempos, merece una reflexión por parte de nuestro país, analizando cuáles son las dependencias de productos estratégicos, los riesgos a los que se enfrentan los suministros de estos productos, etc.

Sobre la estructura del tejido empresarial exportador, como última observación, cabe avanzar (el tema merece un análisis más específico y detallado) que el número de exportadores regulares que han exportado más de 1.000 euros en 2022 y en cada uno de los tres años anteriores, fue de 43.159 exportadores, un 2,7% más que en 2021. Estos exportadores regulares exportaron por valor de 349.384,0 millones de euros, el 89,8% del total y un 21,2% más que en 2021. Es un dato sin duda positiva: se mantiene la tendencia, presente desde hace años, hace un crecimiento de los exportadores regulares.

En resumen, buenas cifras con algunas matizaciones que hemos apuntado en esta nota. Cara a 2023, las incertidumbres son importantes: riesgo de desaceleración económica, tensiones geopolíticas, políticas monetarias restrictivas…resulta muy difícil hacer previsiones sobre la evolución del comercio exterior.

Artículo exclusivo para Club De Exportadores e Inversores.

Perspectivas del sector exterior español para 2023

Por Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles

Este artículo pertenece al nº12 de la revista electrónica: “Proyección exterior de la economía española”. Haz clic aquí para leer la revista electrónica completa.

 

Descargar el artículo

exportaciones

El año pasado el sector exterior de la economía española tuvo un buen comportamiento a pesar de las enormes dificultades e incertidumbres que sufrió la economía mundial. Pero también ha dado muestras de ciertas debilidades. En la parte positiva hay que destacar que hemos batido récords de exportación; en la parte negativa, el superávit de la balanza de pagos por cuenta corriente se ha reducido de forma preocupante.

Con datos enero-octubre del 2022 la exportación española de bienes alcanzó un nuevo récord histórico (y todo parece indicar que cuando se publiquen datos del año completo se confirmará dicha cifra). Esto supone que nuestra exportación de bienes lleva creciendo de forma ininterrumpida, superando el volumen del año precedente, desde el año 2009.

Pero el tradicional déficit de la balanza comercial ha sido considerablemente más elevado; el más alto (con datos de enero a octubre) desde el año 2008. La tasa de cobertura ha caído drásticamente hasta el 84%. Afortunadamente la exportación de servicios, especialmente los no turísticos, pues el turismo aún no ha recuperado niveles prepandemia, creció el año pasado. Esto significa que la balanza de pagos por cuenta corriente ha seguido siendo positiva, aunque su saldo ha caído sustancialmente. Si el saldo hubiera sido negativo, el sector exterior de la economía española hubiera dejado de ser el motor de la economía española, para pasar a convertirse en un lastre.

Recién comenzado el año 2023 podemos preguntarnos como esperamos que se comporte el sector exterior durante este año. La respuesta dependerá de dos cuestiones. Por una parte lo que suceda en la economía mundial y, por otro, nuestra oferta exportable.

Los condicionantes de la economía mundial

Los principales problemas que afectaron a la economía mundial en 2022 van a continuar en 2023, aunque muchos analistas pronostican que irán reduciéndose. En primer lugar la guerra de Ucrania, que ha supuesto una notable escasez de alimentos, insumos para la agricultura y la ganadería, gas y petróleo, ciertos minerales estratégicos, no ha terminado.

En segundo lugar, las secuelas de la pandemia, es decir tensiones en las cadenas de suministro de ciertos insumos y productos intermedios, van a continuar aunque amortiguándose. En tercer lugar, la inflación parece que ha tocado techo, pero los organismos internacionales pronostican que este año de 2023 continuará siendo elevada y los tipos de interés también. Finalmente, el abandono por China de la política de “Covid cero” genera mucha incertidumbre. Podría suceder que la plaga se extienda por el país y que obligue a restringir drásticamente la actividad económica, alimentando los problemas de las cadenas de suministro que viene sufriendo la economía mundial. Pero si no ocurriese esto, y China volviera a la normalidad, la inflación mundial podría aumentar debido a que crecería la demanda china de petróleo, minerales y materias primas. En resumen, el presente año 2023 se presenta con incertidumbres geoestratégicas y, como han señalado todos los organismos internacionales, con una recesión a nivel mundial más severa en algunas regiones que en otras.

En cuanto a nuestra oferta exportable, abstrayéndonos de los trastornos provocados por la pandemia, se aprecia que el crecimiento de nuestra exportación de bienes y servicios lleva ralentizándose varios años. De hecho estamos perdiendo, de forma lenta pero constante, cuota de mercado mundial. Esto puede deberse tanto a ciertos problemas estructurales que padece nuestra exportación como a pérdida de competitividad internacional de nuestra economía.

Entre los problemas estructurales de nuestra exportación me gustaría hacer referencia en este artículo a dos de ellos. Excesiva concentración de nuestra exportación de bienes en Europa, a quien destinamos el 75 % de nuestras ventas exteriores de productos, porcentaje que ha crecido ligeramente desde el año 2019. Otros destinos importantes para nuestra exportación, como Estados Unidos e Hispanoamérica, suponen cada uno casi un 5% de nuestras ventas al exterior. Si las economías europeas van a tener una recesión durante el año 2023 y América también tendrá un crecimiento muy escaso o incluso negativo, la demanda de países que suponen el 85% de nuestra exportación sufrirá. Y si además los tipos de interés van a continuar siendo elevados la demanda de bienes de consumo duradero como el automóvil y la de inversión como los bienes de equipo sufrirán especialmente. No debemos olvidar que ambos suponen el 33% de nuestra exportación.

Es decir, cabría esperar un comportamiento poco brillante, en volumen, de nuestra exportación de bienes durante este año. Sin embargo, en valor puede que volvamos a batir récords puesto que nuestras empresas han demostrado, especialmente durante el año pasado, que son capaces de repercutir a sus clientes exteriores subidas de costes.

El segundo problema estructural de la exportación al que nos referíamos es el escaso número de exportadores y la excesiva concentración de nuestra exportación de bienes en muy pocas empresas. Es cierto que el número de exportadores regulares viene creciendo desde hace ya varios años, pero aún sigue siendo muy insuficiente. En España solo tenemos 25.000 exportadores regulares que vendan al exterior más de € 50.000. Y las 1.000 mayores empresas exportadoras aglutinan dos terceras partes del total de la exportación. Cabe señalar que grado de concentración de los 1000 mayores exportadores continúa siendo del 66% desde principios de siglo.

Necesidad de reformas estructurales

Para hacer frente a estos problemas son necesarias reformas económicas estructurales que faciliten el aumento del tamaño medio de nuestras pymes. Es bien sabido que las empresas medianas tienen una mayor propensión a exportar, además de ser más productivas, invertir más en marca y en I+D&i y generar empleo de más calidad.

El déficit y la deuda pública que tiene España es insostenible salvo que se acometa una reforma en profundidad de las finanzas públicas o que se eleven sustancialmente los impuestos. Pero la carga fiscal (impuestos y cotizaciones sociales) que sufren nuestras empresas no solo ha aumentado en estos últimos años, sino que nos ha situado a la cabeza de nuestros principales competidores europeos. Y, por solo citar otra de las muchas reformas necesarias, es urgente simplificar la carga regulatoria y aumentar la seguridad jurídica.

¿Podemos esperar que durante este año se acometan reformas estructurales encaminadas a este fin? Lamentablemente no. El 2023 será un año marcado por la agenda electoral. Es bien conocido en periodo electoral ningún gobierno, independientemente de su signo político, suele acometer reformas profundas cuyos réditos solo se vislumbran en el medio plazo. Esperemos que sí se diseñen reformas estructurales profundas que empiecen a ponerse en marcha en el año 2024, para compensar o, al menos, mitigar la pérdida de competitividad internacional que estamos sufriendo.

Pero no todo son malas noticias. Todas las previsiones apuntan a que la exportación de servicios turísticos este año superará los niveles precovid. La exportación de servicios no turísticos también puede batir récords. Es decir, los servicios durante 2023 pueden compensar el aumento del déficit comercial que previsiblemente se producirá durante el presente año. La balanza de pagos por cuenta corriente continuará siendo positiva; es decir, el sector exterior continuará siendo motor del crecimiento aunque con menos intensidad que antes de la pandemia.

Y el principal protagonista será la empresa española internacionalizada, que ha demostrado tener la voluntad de poner en marcha las estrategias adecuadas para continuar y aumentar su presencia en los mercados internacionales. No nos olvidemos que la exportación representa una tercera parte de nuestro PIB.

 Artículo exclusivo para Club De Exportadores e Inversores.